La última crecida del Sella no pasará a la historia por su amplitud pero sí por las secuelas dejadas en el muelle pesquero de Ribadesella. La fuerza alcanzada por la corriente del río abrió un enorme boquete de unos diez metros de largo por dos de alto en el antiguo muro de mampostería del muelle pesquero riosellano, el que sustenta el tramo final de la calle de Manuel Caso de la Villa. El torrente de agua que durante tres días consecutivos castigó ese tramo de paseo se llevó por delante varios de sus pedruscos y amenaza con hundir la calzada de una calle que sirve de separación entre el río y dos bloques de viviendas en los que residen alrededor de treinta familias y se ubican cuatro pequeñas empresas. La zona fue inspeccionada ayer por técnicos de la Consejería de Fomento que en las próximas horas emitirán un informe sobre la situación del muro y las posibles soluciones. No hicieron declaraciones pero sus gestos delataban preocupación. Testigo de los mismos, el director general de Obras Hidráulicas y Puertos, José Javier González, que se dirigía a Llanes para entregar las llaves del nuevo puerto deportivo.
En Llanes también estuvo la consejera de Fomento, Isabel Marqués, a la que algunos también esperaban ayer en Ribadesella. Al final fue el consejero de Presidencia, Florentino Alonso, el que acompañado por la alcaldesa, Charo Fernández, se acercó a los muelles para conocer la envergadura del boquete. No pudo verlo, al coincidir su visita con la marea alta, ni tampoco prometió nada. Confirmó que la Consejería de Fomento «está al tanto del problema» para definir las medidas en las próximas horas. «Me remito a lo que digan y decidan los técnicos. Han estado aquí y seguirán pendientes de este asunto. A ellos les corresponde adoptar cuantas medidas estimen oportunas para garantizar la seguridad de todas las personas que por aquí pasan», afirmó Florentino Alonso. Por su parte, la alcaldesa de Ribadesella, mostraba una vez más su total preocupación por la situación en la que puedan quedarse los dos bloques de viviendas situados frente al cavidad horadada por el río.
«Peligro para los edificios»
De idéntica manera se pronunciaron algunos representantes de la oposición municipal. El portavoz de IU, Francisco Vázquez, exigió una «inmediata intervención» para tener resuelto el problema antes de la próxima riada. «Hay que tener mucho cuidado con este tipo de problemas porque si el río se llevó los bloques de mampostería ahora se llevará con mucha más facilidad todo el material de relleno que sustenta la calle, generando un grave peligro para estos dos edificios», añadió. Por su parte, el portavoz del PP, Juan Manuel Blanco, espera que el Principado «actúe con premura, porque este tipo de situaciones nunca van a menos, siempre a más». El concejal estuvo ayer en contacto con la alcaldesa y lamentó que se produzcan este tipo de contingencias «casi cuando acabamos de inaugurar unas obras de gran coste que por lo que vemos nos han generado un problema de magnitud igual al anterior».
Blanco se refería a las obras de reconstrucción de los muelles huecos ejecutadas en el puerto de Ribadesella entre 2007 y 2010. Una actuación que estuvo cargada de claroscuros. El patrón mayor de Ribadesella, Manuel Buenaga, achacó la aparición de este boquete a la forma «chapucera con la que se rematan algunas obras, dejando otras a medio mirar». Éste recordó que el origen de este problema está en la escollera de protección del puerto deportivo, una infraestructura que está generando un enorme islote en el centro de la ría que canaliza toda la corriente del agua hacia el muelle pesquero. «Esa corriente pega contra el muro y se lleva por delante la zona más débil, la que no fue reconstruida en las últimas obras», explicó. Sus argumentos fueron respaldados por Juan Manuel Blanco, para quien «algo se hizo mal después de dos años de obras». Éste cree que el muro de tablestacas construido en sustitución de los muelles huecos «fue escaso e insuficiente y se tendría que haber prolongado unos metros más» hacia el Paseo de la Grúa. Otros piensan que fue un error suprimir los muelles huecos, ya que contribuían a amortiguar la corriente del río. Entre estos se encuentra Francisco Vázquez. «La actuación del muelle fue bastante desastrosa, se hizo a la carrera y se fueron generando nuevos problemas cada vez que se avanzaba», dijo.