Hacer una lista electoral nunca es tarea fácil. Si encima hay que elaborarla sin que haya pasado un año desde la anterior, la cosa se complica. Y si además el objetivo es darle un aire nuevo, intentando trasladar al electorado un mensaje de cambio, con lo que eso conlleva de dejar a un lado a gente en la que se depositó una confianza apenas unos meses atrás, la dificultad es todavía mayor. Pues en esa tesitura se encuentran en este momento PSOE y PP, convencidos de la necesidad de dar una vuelta a sus candidaturas autonómicas para convencer a los desencantados que se alejaron de ellos en los comicios de mayo de 2011, pero conscientes de las dificultades y de la tensión interna que generan las reformas. Conjugar la entrada de caras nuevas con el respeto al equilibrio territorial y el acomodo de los pesos pesados y los dirigentes históricos es un reto a encarar y resolver por las cúpulas de ambas organizaciones en el breve margen temporal que tienen por delante.
En el caso del PSOE, según las fuentes consultadas, de la ejecutiva del pasado lunes salió un mandato de cambio y renovación hacia el secretario general y candidato, Javier Fernández. Pero no es fácil. La candidatura de mayo de 2011 era una representación muy aproximada de lo que hoy es el PSOE asturiano. Estaba plagada de nombres con peso o históricos en el partido (Fernando Lastra, Jesús Gutiérrez, Adriana Lastra, María José Ramos, Ana Rosa Migoya...), de responsables de las agrupaciones locales (Mieres, Langreo, San Martín, Avilés...), de las llamadas 'cuotas' vinculadas a la UGT... Cualquier decisión que se tome a la hora de prescindir de alguien no será fácil. «No me gustaría estar en el pellejo de Javier», bromea un socialista.
Con todo, ya se han producido movimientos que facilitan la tarea. Desde la agrupación de Mieres, una de las más fuertes, se ha hecho una apuesta por la entrada de caras nuevas en la lista, una jugada que distintos dirigentes socialistas consultados interpretan como un gesto del secretario general de la agrupación, Balbino Dosantos, para allanar a Fernández el camino en la toma de decisiones, así como para instar a otros dirigentes locales a seguir su ejemplo. Esto es, dar un paso a un lado y propiciar el relevo.
Está por ver qué sucede en las horas que quedan hasta el sábado, cuando se apruebe la candidatura. Hay quien se atreve a deslizar algunos nombres como potenciales aspirantes a entrar en la lista -Hugo Morán, la gijonesa Carmen Sanjurjo, Nino Torre, incluso Diana González en el caso de Mieres...- aunque siempre dejando claro que la última palabra la tendrá el secretario general. «Que nos dará alguna sorpresa, seguro», remarca otro dirigente consultado, que añade que «habrá cambios, la cuestión es de qué calado».
En el PP el panorama tiene su propio punto de incertidumbre. La llegada de Mercedes Fernández, a la espera de la confirmación oficial por parte del comité electoral, necesariamente traerá novedades a la lista, pero habrá que ver hasta qué punto. También en el equipo popular hay nombres con mucha trayectoria a los que no se puede dejar a un lado así como así, además de dirigentes que representan la implantación territorial del partido y a los que apartar podría acabar generando problemas.
«El objetivo debe ser ganar las elecciones y eso exigirá un esfuerzo en todos los municipios», reflexiona un dirigente local. «Y para eso habrá que contar con la gente que hace la política sobre el terreno», añade. La reflexión general que se hace es que resulta lógico que Fernández quiera introducir a «dos o tres personas de su confianza», pero no darle la vuelta a la lista «como a un calcetín».