La de ayer fue una de las sesiones clínicas generales de Cabueñes, de las que el hospital suele celebrar cada jueves, que mayor debate generó entre los asistentes. La cita, a la una y media de la tarde en el salón de actos, era para presentar el nuevo protocolo de atención a pacientes que hayan sufrido una agresión sexual. Se trataba de dar a conocer un documento, el primero de este tipo que se diseña en Asturias en exclusiva para un hospital, en cuya elaboración participaron profesionales del propio centro sanitario. Si algo quedó claro tras el coloquio es que la atención sanitaria a las víctimas de ataques sexuales presenta aún muchas lagunas, además de una latente falta de coordinación entre el ámbito sanitario y el judicial. Buena parte de los facultativos presentes en la charla se quejaron de la reticencia de los forenses a acudir al hospital cuando les llaman por uno de estos casos. También mostraron sus dudas sobre la obligatoriedad o no de recoger pruebas y de las carencias que exhibe Cabueñes a la hora de custodiar este material, que en muchos casos acaba siendo fundamental para posteriores juicios.
A los servicios de Urgencias de Cabueñes acuden cada año unos 20 pacientes con sospecha de haber padecido una agresión de carácter sexual. La mayoría de las afectadas son mujeres de mediana edad, aunque hay también niñas y niños. Así lo indicó la ginecóloga Beatriz Duplá, miembro de la comisión encargada de redactar este protocolo, en el que también colaboraron médicos de urgencias y de pediatría.
La experiencia de lo que ocurre dentro de las consultas médicas, una vez que la víctima reconoce haber sufrido un ataque de este tipo, revela que «en la mayor parte de los casos el agresor es del entorno familiar o social de la agredida». Las estadísticas que manejan en Urgencias dan cuenta de un 75% de casos en los que el agresor era conocido por la víctima. Asimismo, los facultativos señalan que menos de la mitad de las afectadas acaba denunciando. De los 20 casos que llegan anualmente a Cabueñes, «apenas ocho vienen con una denuncia policial» al hospital. Saber qué hacer, qué pasos dar, a quién llamar y qué pruebas y exploraciones pedir son muchas de las dudas de los profesionales que trabajan en los servicios de urgencias.
De ahí que Cabueñes haya querido redactar un protocolo que toma como base otros documentos ya existentes, como el del Registro de Víctimas de Malos Tratos del Principado (Vimpa).
El referido protocolo se pondrá en marcha «ya mismo». Una de las novedades es la designación de un médico del caso, que se encargará de seguir la evolución de la persona agredida desde que llega al hospital hasta que es dada de alta. «Queremos mejorar la atención a este tipo de pacientes», indicó la doctora Duplá.
Habitaciones triples
En otro orden de cosas, Cabueñes continúa con problemas de ocupación y con camas supletorias en sus plantas de ingresados. Ayer, el hospital tenía registradas 12 habitaciones con tres camas, cuando lo habitual es que no haya más de dos enfermos por sala. La epidemia de gripe, unido a circunstancias propias del invierno, mantienen al hospital con 443 pacientes ingresados.