La normalidad parece haber vuelto ya a la vida de los parragueses. A pesar de que los daños son visibles, el agua ya no impide que siga adelante la vida de los vecinos. El pasado domingo el Sella volvía a atemorizar a la población con una importante crecida, que finalmente inundó sótanos, patios y garajes en uno de los principales puntos negros del concejo, el barrio de El Barco. Aunque esta riada no pudo apenas compararse con la ocurrida en junio del 2010, cuando el agua se llevó por delante muchas más infraestructuras, lo cierto es que por poca que sea la subida del nivel del río, esta zona de la villa es la primera es sufrir las consecuencias. Tal es la sensibilización con este asunto por parte de los vecinos de El Barco que el alcalde de Parres, el socialista Marcos Gutiérrez Escandón, ha anunciado que reclamará a la Confederación Hidrográfica del Norte «la revisión del sistema de alcantarillado de la zona de El Barco. No podemos permitir que ese barrio continúe en la misma situación».
Por otro lado, el primer edil no olvida el que está considerado como otro de los puntos conflictivos de Arriondas, el Hospital del Oriente de Asturias. Allí, durante la noche del domingo ya se tomaron las medidas de seguridad y prevención oportunas para asegurar que todo quedaba bajo control ante una posible inundación que, afortunadamente, no se llegó a producir. Gutiérrez Escandón reconoció que estaba al tanto de la elaboración que se está llevando a cabo, por parte del propio centro sanitario, de un plan de medidas para garantizar la seguridad en el área hospitalaria, aunque asegura desconocer cuáles son sus conclusiones. Y es que entre los planes que baraja el hospital está la posibilidad de construir un muro que impida que el agua alcance el sótano con tanta facilidad.
Tanto el regidor parragués como su homónimo en el Ayuntamiento de Cangas de Onís, José Manuel González, coinciden en exigir la limpieza periódica del caudal de los ríos, principalmente del Sella. Aunque ambos reconocen que de no haberse llevado a cabo una primera limpieza tras los desbordamientos del 2010, esta última riada habría sido mucho más grave. Esperan que ese mantenimiento siga y se envite que las orillas acumulen troncos y arena, entre otras muchas cosas.
Cangas pide apoyos
En Cangas de Onís el aumento del caudal de los ríos ha provocado una larga lista de desperfectos. El regidor hacía ayer balance de daños tras estos cuatro días, estimando que «el concejo quedó muy tocado. Hay actuaciones complicadas que no están al alcance de la Administración municipal, por lo que requerimos la ayuda de las diferentes administraciones, tanto la regional como la estatal». «Existen unas ayudas de emergencia, pero debemos cumplir una serie de pautas que nos exigen afrontar gastos demasiado grandes que, ni este ni muchos otros Ayuntamientos podremos afrontar, me atrevería a afirmar», manifestó. Argayos, socavones y cortes de caminos son los problemas que las inundaciones dejaron a su paso por el municipio.
Mientras tanto los vecinos, tristemente acostumbrados ya a este tipo de emergencias, se afanaban ayer por eliminar cualquier rastro de la riada. Los centros educativos de Arriondas recuperaban, por su parte, la completa normalidad y, en resumen, toda la población miraba al cielo para implorar que la lluvia no inunde de nuevo sus vidas haciendo crecer a su adorado Sella.