Prisión preventiva con una imputación de homicidio en grado de tentativa con lesiones castigada con penas de entre cinco y diez años de cárcel. Ese es el resultado de la declaración ante el titular del juzgado número cinco de Avilés de J. P. A. T., el joven de 33 años acusado de agredir e intentar tirar al mar en La Peñona a su pareja, una mujer también de 33 años de nacionalidad brasileña, cuyo nombre se corresponde con las iniciales M. S. C.
El presunto autor de la agresión, que evitó declarar en el cuartel de la Guardia Civil en el que estuvo detenido desde el momento del suceso hasta la mañana de ayer, negó ante el juez que su intención fuera tirar al mar a su pareja. Una versión que difiere de la apuntada por los agentes de la Policía Local que le sorprendieron arrastrándola por el suelo en las inmediaciones de La Peñona, a quienes manifestó este deseo, según reza en el informe de los agentes.
En su versión, J. P. A. T. explicó que, al llegar de trabajar avanzada la tarde, se encontró con su pareja «borracha» en un bar de la localidad de Raíces, donde residen. Allí, tras tomar varias cervezas y un combinado, comenzaron una discusión que continuó en su domicilio. La intensidad de la disputa, siempre según la versión del acusado, le llevó a pensar que era mejor abandonar la vivienda para continuar la disputa en un lugar más apartado. «Es el presidente de la comunidad y eran las doce y media de la madrugada, así que prefirió evitar el escándalo y marchar a la playa de Salinas, donde ya había ido otras veces», manifestó su abogado defensor, Ignacio Hernando.
De hecho, según la declaración realizada ayer por J. P. A. T., su pareja decidió subirse voluntariamente al coche. Una vez que llegaron al aparcamiento de La Peñona se produjo un forcejeo entre ambos dentro del vehículo. Al salir, la mujer, siempre según la misma versión, se cayó al suelo dañándose una pierna. «El informe del hospital señala que presentaba una intoxicación etílica aguda y que había consumido cocaína, por lo que la principal lesión, la de la pierna, fue accidental», señaló el abogado, quien añadió que hubo una segunda caída, esta vez en medio de la carretera. «Entonces él la cogió por la capucha de la sudadera para sacarla de ahí y evitar un atropello. Y fue entonces cuando llegó la Policía Local», señaló.
La pareja del acusado no quiso hacer ayer ningún tipo de declaración ante el juez. De hecho, ni siquiera ha presentado denuncia. De lo que sí queda constancia es de la declaración que M. S. C. hizo ante la Guardia Civil en calidad de testigo, y que difiere de la ofrecida por J. P. A. T.
Encerrada en el coche
En ella, la mujer señala que lo que empezó como una discusión pasó luego a una sucesión de golpes que recibió incluso en el ascensor de su vivienda, de camino al garaje. Allí, según esta declaración, el acusado la metió dentro de su vehículo, donde la encerró para acabar llevándola hasta el aparcamiento que hay en las proximidades de La Peñona, en Salinas. En su versión, sí que se destaca la intención J. P. A. T. de querer tirarla al mar.
En la relación de la pareja ya se habían producido otros episodios escabrosos. M. S. C. decidió el pasado mes de octubre presentar una denuncia contra J. P. A. T., una demanda que fue retirada poco tiempo después.
Con el acusado en Villabona y su pareja sin presentar denuncia y recuperándose de sus heridas, queda ahora por conocer las declaraciones de los testigos, que se sucederán en los próximos días. Una fundamental será la de los policías municipales que, casi por casualidad, sorprendieron al acusado arrastrando a su pareja en dirección a La Peñona, y a quienes manifestó su intención de tirarla al mar «por celosa».
Se espera que también sean llamados a declarar en sede judicial algunos vecinos de la pareja, que ya han manifestado su versión de los hechos a la Guardia Civil. «Ninguno escuchó amenazas de muerte. Lo más fuerte, un déjame en paz», explicó Ignacio Hernando.
Otras de las pruebas que se aportarán al juicio serán los informes periciales que se les han practicado a los dos implicados en este suceso. Unos informes a través de los que se deberá determinar si las lesiones que presenta la mujer pueden ser o no accidentales.