Sergio Labrado (Cancienes, 1987) es, junto a Berto Medio, el único jugador del Covadonga que ha vestido la camiseta del Real Avilés. Lo hizo hace dos años y guarda muy buen recuerdo de su etapa blanquiazul. «Llevaban bastante tiempo detrás de mí y me decanté por su oferta aquel año. En lo personal las cosas me fueron muy bien porque lo jugué todo e hice muy buenos amigos en el vestuario. De hecho, todavía quedan algunos en el primer equipo», reconoce.
Pese a ser lateral, aquella temporada Muñiz decidió situarlo en el centro de la zaga junto a Iván Miranda debido a la presencia de Moisés, y el de Cancienes se destapó como un polivalente y aguerrido defensor cuajando un gran año.
La temporada pasada firmó por el Llanes debido a los impagos de la antigua directiva del Avilés y este verano se fue al Covadonga. Pese a su calidad, el zurdo no duda en reconocer que «no tuve ofertas de los equipos más potentes de la categoría y la opción del Covadonga me pareció muy buena. Estoy encantado de estar aquí», mantiene.
Tras un inicio de campeonato arrollador, el Covadonga cayó en una mala racha de resultados que finalizó con la destitución de Julio Arniella, y desde la llegada de Iván Ania parece que las aguas han vuelto a su cauce. «Nosotros seguimos trabajando igual, pero es cierto que Iván nos insufló un aire nuevo. Yo personalmente estaba muy contento con los dos, porque con ambos he sido titular», expone.
En cuanto al partido de mañana, Labrado tiene muy claro cómo va a jugar el Covadonga: «Estamos en una buena racha e intentaremos que los puntos se queden en nuestra casa. Le jugaremos al Avilés de tú a tú, sin complejos. A ver si tenemos un poco más suerte de cara a gol, que fue lo que más nos falló en toda la primera vuelta, y sobre todo, es importante mantener la portería a cero», sostiene.
Labrado se refirió al nuevo proyecto del Avilés, al que ve «con posibilidades de ascender, aunque el Caudal tiene un bloque más compacto, trabajado desde hace más años, y eso se nota en la clasificación».
Criado en la cantera del Oviedo, el jugador del Covadonga probó fortuna fuera de Asturias en el Jerez de los Caballeros, uno de los equipos punteros de la Tercera extremeña. Jugó con el Marino en Segunda B y se quedó fuera en la última convocatoria de Muñiz para la Copa Regiones UEFA pese a ser uno de los habituales en las citaciones previas como lateral zurdo.
En la actualidad, el defensa compatibiliza el fútbol con el trabajo a sus 24 años.