La magia de la Copa Davis se apoderó de Juan Carlos Ferrero ayer en Oviedo. Con problemas físicos y con un tenista enfrente, Mihail Kukushkin, inspiradísimo con su derecha en el Palacio de los Deportes de la capital asturiana, el exnúmero uno del mundo cerró por 6-1, 4-6, 7-6, 4-6 y 6-4 un partido maratoniano que adelantó a España en la confrontación que le mide a Kazajistán.
Su trabajo lo remató en el siguiente partido Nicolás Almagro. El número 1 de la Armada derrotó a Andrey Golubev (6-3, 4-6, 6-1 y 6-1) y dejó encauzada la eliminatoria. España puede superar hoy (15 horas) esta primera ronda en el partido de dobles entre Marcel Granollers y Marc López, en principio, contra Yuri Schukin y Evgeny Korolev.
Cuatro horas y 28 minutos de encuentro tuvo que disputar el de Onteniente, que admitió haber sufrido más de lo que esperaba ante Kukushkin: «A priori era un partido que todo el mundo pensaba que era el más fácil. Yo he acusado tener que correr todo el tiempo pero con calma he intentado mantenerme entero en el partido». «Estos partidos son muy largos y muy duros. No pensaba que iba a ser tan duro. Me ha sorprendido con su derecha y me ha costado. Pero es un punto que sabe a gloria», confesó Ferrero, que impuso su ley en el primer parcial. La lucha desde el fondo de la pista era bastante igualada, pero los errores no forzados del kazajo, unidos a la experiencia y el buen hacer del de Onteniente en los momentos clave, fueron decisivos.
Ferrero había conseguido imponer su guión y llevar a Kukushkin, un jugador de pista rápida, al esquema clásico de tierra batida. El juego agresivo y plano del kazajo, que cometió 22 errores no forzados en los siete primeros juegos, chocaba con Ferrero, una pared para su rival, y con el polvo de ladrillo de Oviedo.
Sin embargo, Kukushkin fue poco a poco ganando terreno en la pista y haciendo más daño con su poderosa derecha. Al tiempo que el número 61 del mundo iba conectando sus tiros más cerca de la línea de fondo, el español retrocedía. Con un 'drive' perfectamente engrasado, que hería sin cesar el juego de Ferrero, y mucho mejor adaptado al juego sobre tierra batida el kazajo cerró la segunda manga y se colocó con 4-0 a su favor en el tercer set.
El exnúmero uno del mundo parecía noqueado. El kazajo jugaba a placer. Su derecha corría endiabladamente y sometía una y otra vez a Ferrero, que no se dio por vencido. Es más, resucitó en un set que parecía tener perdido. Superó unas molestias en su muslo derecho que le hicieron peligrar su partido y se hizo con una manga que media hora antes parecía imposible de conseguir.
Kukushkin, lejos de darse por vencido, siguió peleando cada bola. Continuó empujando con su 'drive' y consiguió llegar al quinto set. Además, rompió el servicio del valenciano rápidamente en la última manga. Pero era el día de Ferrero, del tenista que dio la primera Copa Davis a España hace doce años. Consiguió levantar ese 'break' inicial, aumentó sus prestaciones y cerró un primer punto fundamental para el equipo español.
Explosivo y dominador
Más fácil lo tuvo Almagro. El tenis explosivo y dominador del número uno español en el primer parcial, basado en un cañón de derecha y un saque efectivo y potente, le sirvió para cerrar la primera manga sin excesivos apuros. Pero un breve momento de relajación le costó caro en el segundo set al murciano cuando Golubev ofreció su mejor versión en los momentos decisivos del acto e igualó el duelo.
A partir de ese ahí Almagro descargó su furia desde todos los rincones de la pista sobre su rival. Mucho más metido en la pista, destrozando la bola tanto desde el fondo de la pista como con su saque, el kazajo poco pudo hacer más que correr de lado a lado y limitarse a ver como los juegos caían uno tras otro del lado del número uno español. Calcando el resultado de los dos últimos sets, el líder de la nueva versión de la Armada colocó en Oviedo al equipo español a un paso de su clasificación.
España está también pendiente de su posible rival en la siguiente ronda: Austria, ya que vence 2-0 a Rusia. Una eliminatoria que se jugaría en casa.