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¿El poder de la mentira?

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¿El poder de la mentira?

11.02.12 - 02:39 -
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Los argumentos presentados en la prensa la semana pasada por el Ayuntamiento de Llanes para defender lo indefendible, es decir, alegar sin fundamento alguno que en Posada y Nueva a los vecinos no se les puede otorgar el derecho de elegir «directamente» a su alcalde pedáneo, tras las elecciones municipales, como en los demás pueblos del concejo, nos parece no solamente una tomadura de pelo, sino, además, una falta de respeto a la inteligencia de los frustrados vecinos.
En efecto, según estos amañados argumentos, a los habitantes de Posada y Nueva no se les puede conceder ese mismo derecho de participación democrática porque sus alcaldes de barrio son siempre designados «coincidiendo con los resultados de las elecciones municipales y sabiendo los vecinos de antemano los nombres propuestos» (sic). Y dicho esto, los dirigentes del PSOE se quedan tan frescos, lavándose las manos, como Pilatos, en la misma agua sucia del caciquismo que el señor Trevín les ha legado. Veamos.
Desde que el señor Trevín hizo de Llanes su feudo personal, y, tras él, doña Dolores Campillo, ¿dónde y cuándo, antes de cada una de las elecciones habidas y por haber, hasta hoy, los vecinos de Posada y Nueva han sido informados legalmente «de antemano» de los nombres propuestos para ser alcalde de barrio? (sic). ¿Dónde pusieron los bandos ad hoc, los carteles y las papeletas con los nombres de estos futuros alcaldes pedáneos para votarlos? Los vecinos de Nueva y Posada, como todos los demás vecinos del concejo, siempre han ido a las urnas municipales para elegir, únicamente, al futuro alcalde de Llanes y sus concejales, pero no al alcalde de barrio. Si el hecho de esperar obtener la mayoría en número de votantes o como lista más votada (ha sido el caso en Posada) garantiza por Ley al futuro alcalde de Llanes el derecho de nombrar «a dedo» y de antemano a los futuros alcaldes de barrio, ¡aunque todavía no se conozca el resultado final de las elecciones! como ha ocurrido siempre en Nueva y Posada, no tenemos nada que alegar, aunque semejante maniobra se llame matar dos pájaros de un tiro con la escopeta del «aquí, como voy a mandar yo, pondré como alcalde pedáneo a quien a mí me dé la gana y los demás a tragar».
Ahora bien, que los dirigentes del PSOE tengan la caradura de afirmar, sin que se les mueva una pestaña, que todos los vecinos de dichos pueblos han sido informados de semejante imposición y que están de acuerdo, si en Posada, por ejemplo, la mayoría de los vecinos ni siquiera conocen a la nueva alcaldesa nombrada «a dedo» de antemano por el PSOE, es, ni más ni menos que reírse de los vecinos, sobre todo de la mayoría que no les han votado.
Y nos preguntamos: ¿Por qué, entonces, el Ayuntamiento se pone, de repente, «la triple máscara de la participación ciudadana» para unos sí, para otros no y para algunos a medias? ¿No se han sacado de la manga horarios impropios (¡a las 15.30 horas!) para que, en ciertos pueblos, como en Llames de Pría y La Pesa, los vecinos voten en jornada laboral, quizá, por temor a que no salga elegido el alcalde previsto por el mismísimo Ayuntamiento. ¿Por qué esta doble o, mejor dicho, triple vara de medir? O todos los pueblos del concejo eligen a su alcalde pedáneo con las mismas garantías, o ninguno. ¿No tienen potestad para hacerlo? Pues que lo hagan, pero sin utilizar tantas groseras argucias que no engañan a nadie.
Es, por lo tanto, inadmisible, democráticamente hablando, que Nueva y Posada sean los únicos perjudicados, los únicos pueblos del concejo predestinados a tener que soportar, año tras año, semejante ostracismo. Llevamos, legislatura tras legislatura, sin concejos públicos, sin que nunca se consulte a los vecinos en los intereses importantes que les incumben, tales como el urbanismo (salvaje), la playa de Cuevas del Mar (destrozada desde hace lustros), las antiguas escuelas (abandonadas, pero que podrían ser utilizadas en servicios generales a favor de sus habitantes), el saneamiento (eternamente inacabado), el IBI por las nubes. etc. ¿De qué nos sirve tener un alcalde «nombrado a dedo», si sólo aparece cuando los intereses del partido que le ha elegido están en juego o para encabezar las procesiones organizadas por las Asociaciones de festejos.?
Así que no nos vengan con milongas. Estamos hartos de que nuestros dirigentes, que tendrían que estar al servicio de todos los ciudadanos, de «todos», nos tomen por tontos, si todos sabemos que les viene de perilla tener las manos libres para hacer y deshacer a su antojo, con el apoyo incondicional de alcaldes sumisos, para que los vecinos de Posada y Nueva no puedan intervenir en nada, ni siquiera protestar, al no enterarse de las intervenciones municipales en nuestros pueblos, casi siempre opacas y con poca o muy poca relación con las necesidades reales de nuestros pueblos.
En definitiva, a los vecinos de juzgar y actuar en consecuencia. Y ya que nos imponen un alcalde de barrio, por lo menos, es nuestro deber, capacidad y derecho exigir que se celebren concejos públicos, como están previstos en los otros pueblos, y luchar, contra viento y mareas partidistas, vengan de donde vengan, para que el progreso y bien estar de nuestros pueblos, tan comprometidos actualmente, no se vayan definitivamente al garete por indiferencia y lasitud de una ciudadanía decepcionada.
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