Hay dos asturianos en la nueva ejecutiva federal de Alfredo Pérez Rubalcaba. Uno es el secretario general, Javier Fernández. El otro es el lenense Hugo Morán, que repite al frente de las políticas medioambientales después de unos años muy activos en defensa de asuntos de los que el partido ha hecho bandera, como la apuesta por las energías renovables o la protección del entorno costero frente al avance del 'ladrillo'. Morán se confiesa satisfecho después de que la confianza que José Luis Rodríguez Zapatero depositó en él se vea ahora refrendada por el nuevo líder del PSOE. Vaticina, asimismo, la vuelta del socialismo al poder en Asturias tras las elecciones del próximo 25 de marzo.
-¿Usted, como la mayoría de socialistas asturianos, suspiró de alivió cuando ganó Rubalcaba?
-Hombre, cuando uno hace una apuesta en unas elecciones con dos candidatos, si ganas te llevas una cierta alegría. Pero más allá de eso...
-¿Por qué Rubalcaba es la mejor opción para el PSOE?
-En el partido, y desde las últimas derrotas, ha calado una reflexión: hemos perdido el contacto con la sociedad porque hemos modificado algunos de los fundamentos básicos de nuestro funcionamiento. El ciudadano no nos ve como el gran partido vertebrador, sino como una organización en la que no se canta a coro sino con melodías diferentes en función de sensibilidades, territorios...
-¿El PSOE necesita recuperar un mismo discurso para toda España? ¿Quizá con algún matiz, pero el mismo discurso?
-Es evidente que sí. En un Estado federal, los territorios deben tener capacidad de toma de decisiones, más allá del criterio unívoco que debe tomarse desde el centro. Pero esa toma de decisiones será armónica en tanto en cuanto los responsables de hacerlo en cada uno de los territorios responden a un mismo discurso.
-¿Por eso perdió Chacón? ¿Por el riesgo de que se viera a un PSOE escorado hacia el nacionalismo?
-Quizá una explicación sencilla pudiera ser esa. Es una compañera del PSC, con un discurso propio... Pero la configuración de una dirección no es una sola persona y en su entorno había gente de todas las federaciones. El análisis sería demasiado simplista.
-¿Y ahora qué? ¿Por dónde pasa el futuro del PSOE?
-Como dice Rubalcaba, por más socialismo. La sociedad debe ver en el PSOE a un gran equipo con capacidad de respuesta frente a un Gobierno del PP que ya ha apuntado su propuesta ante la crisis. Una propuesta que no gusta a la gente. La respuesta del PSOE no debe ser la misma del PP, pero edulcorada; debe ser radicalmente distinta.
-La primera piedra de toque es Asturias. Elecciones en marzo.
-El 25-M se decide algo que en mayo de 2011 pasó desapercibido. Hay una confrontación entre dos modelos ideológicos diferenciados: la derecha y la izquierda. La irrupción de Álvarez Cascos hizo diluir esa realidad.
-Se situó en un término medio, al margen de las ideologías.
-La gente entendía que votaba a una persona, no una ideología. Pero ya ha quedado claro que es la misma derecha, con las mismas políticas pero con otra cara. Esa confusión ya ha desaparecido.
«Parálisis absoluta»
-¿Qué balance hace de tan breve y convulsa legislatura?
-Hemos vuelto a padecer una catástrofe de tipo institucional, después de lo ocurrido en tiempos de Sergio Marqués. La consecuencia ha sido una parálisis absoluta en la toma de decisiones contra la crisis y un proceso de desmontaje de instrumentos de gestión que existían en Asturias, por puro capricho.
-Cascos sostiene que el pacto PSOE-PP no le dejó gobernar.
-Es falso, aquí no ha habido confabulaciones. Y en otros sitios, como en Gijón, su partido sí ha mostrado más capacidad de diálogo y encontró al PP como aliado natural. El problema ha sido de una persona incapaz de entenderse con su anterior partido, que ideológicamente es el mismo.
-Al PSOE se le exigirá algo más que la simple crítica al PP. ¿Qué alternativa ofrecerá?
-Lo primero, sensatez. Pretender obtener la confianza de los ciudadanos a título de inventario y luego desentenderse y atender los interes propios solo sucede en organizaciones personalistas y el PSOE no lo es. Aquí no caben esas aventuras. Ofreceremos una alternativa a la situación lamentable y catastrófica en que está la región, a partir de la sensatez que pone el partido y de la solvencia que aporta el candidato.
-¿Bastará con sensatez y solvencia para ganar a Cascos y al PP?
-Es que la derecha está inhabilitada, lo primero, para ponerse de acuerdo entre sí misma. Y si no es capaz de gobernarse a sí misma, ¿qué propuesta va a hacer para gobernar más allá de sus propios muros?
-En clave nacional, repite en la ejecutiva federal al frente del área medioambiental. Se enfrentará a un PP que está dando un giro radical a las políticas del PSOE.
-Es legítimo que tengan su política, el problema es cuando en lugar de ser una política proactiva, es una política a la contra. Parece que solo quieren desmontar lo que hizo el PSOE sin proponer nada.