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Arte cocinado en el subsuelo de la Laboral

Cultura

Arte cocinado en el subsuelo de la Laboral

Marina Abramovic acude a Arco con su colección creada en el viejo convento de las Clarisas

12.02.12 - 02:39 -
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Quería rendir homenaje a la monja que levitaba, a la poeta que entraba en éxtasis y despegaba los pies del suelo. Al mito de la literatura y hito de la vida religiosa. Quería Marina Abramovic, la artista que más da que hablar en el mundo entero, a veces con un solo de miradas, siempre con un universo descubierto, recordar a Santa Teresa de Ávila con su peculiar arte, en este caso fotográfico. Y qué mejor escenario para su tributo que las viejas cocinas del viejo convento de Las Clarisas, que todavía hoy muestran, en el subsuelo de la Universidad Laboral reconvertida en Ciudad de la Cultura, su pasado conventual con metros y metros de vertical alicatado blanco, con ollas para decenas de comensales y fogones inmensos para sencillas comidas.
Y aquí, a Gijón, vino la aplaudida creadora nacida en el Belgrado, de la extinta Yugoslavia (1946). Aprovechó una residencia de arte y una estancia con motivo de una exitosa exposición para captar todo el espíritu que, según entendió, habitaba de Santa Teresa en las cocinas de la Laboral. Ella, que suele ser el mismo lienzo de su obra. A veces también el cuerpo de sus esculturas. Se autorretrató en las luminosas dependencias. Levitando en unas, descansando en otras, pero reflexionando y cocinando arte en todas y cada una de las cocinando en otras.
Ahora esa colección de fotografías, titulada 'The kitchen' (La cocina), que ya ha dado la vuelta al mundo, la representará en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid, Arco, a donde Abramovic, que ocupa un lugar prominente en casi cualquier estudio sobre el arte de la performance, acude con su galería de cabecera en España, La Fábrica. De todo el cartel de artistas con el que acude esta importante sala, que también es editorial de libros, Abramovic es la elegida como columna vertebral del encuentro con el público, los galeristas y los expertos del mundo entero que se citan en la capital española esta misma semana, del 15 al 19.
Abramovic, que para el común de los mortales es la artista que se quedaba mirando fijamente durante horas a quien le retara frente a una mesa situada en mitad de una de las salas del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), o también aquella que subida en lo alto de una habitación aislada, a la que solo se podía acceder a través de una escalera con cuchillos, hacía reírse del arte moderno a Carrie Bradshaw-Sarah Jessica Parker en mitad de un episodio de 'Sexo en Nueva York', es hoy una de las artistas más respetadas y aplaudidas de la nómina internacional. Sus obras forman parte de las colecciones permanentes de los museos más importantes del mundo. Y con ese bagaje se vino a Gijón a buscar escenario.
Una vez encontrado asegura que hay mucho en esta serie dedicada a Santa Teresa de búsqueda de lo absolutamente español «para conectar con mi propia experiencia».
Asegura, lo hacía en una entrevista concedida en el último PhotoEspaña en el que participó también con estas imágenes de Gijón, que 'La cocina' «es una parte muy importante de mi vida». Es, dice, «un espacio que está relacionado con mi infancia y creo que un artista siempre busca inspiración en su propia historia personal, en su pasado. Cuánto más dramática es tu infancia mejor artista serás en el futuro. Si has tenido una infancia maravillosa, no serás tan buen artista». Dicho lo cual queda claro que no fue Abramovic una niña feliz y es que nació justo después de la guerra, en el 46. «Mis padres se dedicaban a la política, fueron héroes nacionales y por supuesto tener hijos no estaba dentro de sus prioridades, por lo que me entregaron a mi abuela y ella fue quien me crió».
«Mi abuela me llevaba a la iglesia cada día, fui testigo de todos los rituales a los que ella acudía. Cuando tenía 6 años decidí que si me bebía todo el agua bendita me convertiría en una santa. Así que conseguí una silla y me la bebí, pero en lugar de convertirme en una santa me puse muy enferma», relata, precisamente como un modo de introducir el hecho de que «durante toda mi infancia la cocina fue el centro de mi mundo».
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The Kitchen. Las tres imágenes son de la misma seríe (Kitchen I, arriba, Kitchen VI, a la izquierda, y Kitchen VII, a la derecha. Todas son homenaje a Santa Teresa. 136x136 cm. Cortesía de La Fábrica Galería. :: MARINA ABRAMOVIC

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