El viaje en el tiempo de María Teresa Fernández de la Vega es propio de un cuento de Isaac Asimov. En los últimos meses, se ha quitado y puesto años en la cara de manera asombrosa. No es otra, vale, pero hasta el año pasado, en el Carnaval de Cádiz le componían coplas en las que se mentaba a Copito de Nieve y ahora en las redes sociales ya la comparan con Jane Fonda. Ambos exageran, pero el cambio de De La Vega es innegable, impactante y positivo. Las fotos del antes y el después han corrido por la red como la pólvora. Estas son las claves de su viaje en el tiempo.
Es la misma persona, como la tierra es la misma de noche y de día, pero el cambio es brutal. Los fotógrafos se dieron cuenta esta semana en un acto de la Fundación Mujeres por África. La que fuera la mano derecha de Zapatero apareció después de haber dejado la política el pasado año con menos ojeras, menos bolsas, menos arrugas, el pelo más largo, la piel más tersa... Ayer, volvió a aparecer en el Consejo de Estado y había retrocedido años atrás en su máquina del tiempo, pero no tantos como para volver al inicio.
Detrás de ese cambio radical están las manos del doctor Enrique Monereo, uno de los magos del lifting de Madrid, que ha operado a Elsa Pataky, Alaska, Mario Vaquerizo, Boris Izaguirre, Laura Valenzuela y Lara Dibildos, entre otros. Durante estos días, Monereo se encuentra en un congreso médico en Estados Unidos, pero la clínica madrileña confirma que De La Vega se ha puesto en sus manos para someterse a un lifting muscular. La operación consiste en recolocar la grasa y el músculo que se desplaza hacia abajo por el inexorable peso del tiempo y la gravedad. Se trata de ponerlo todo en su sitio en una batalla con bisturíes contra la flacidez que necesita de pocas semanas de recuperación y cuyo precio puede oscilar entre los 6.000 y los 20.000 euros.
El plato fuerte ha sido el lifting, pero su batalla por el cambio de imagen ha tenido más flancos. «Solo un lifting no puede conseguir esto», admite Humberto Rodríguez Menés, cirujano plástico y miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). El doctor ha analizado la primera imagen de De La Vega y admite, además del cambio médico, un golpe de timón en cuanto a la estética que incluye peinado (en las manos de Michel Meyer), maquillaje y vestimenta.
Podría haber más. Rodríguez Menés alaba «el lifting espectacular» del doctor Monereo, que está «muy bien hecho y muy natural», pero advierte que podría estar combinado con otras medidas como el uso de toxinas botulínicas y un tratamiento de láser, que produce una quemadura superficial en la piel que regenera los tejidos, un proceso que conlleva varias semanas de recuperación.
El último apunte del doctor explicaría más cosas. En su opinión, la fotografía de De La Vega en el día de su esplendorosa reaparición podría estar retocada, pues «en su siguiente reaparición ya no se le ve tan espectacular».
La exvicepresidenta, de 62 años, no es la primera en darle una vuelta a los años en un quirófano, ya lo hizo Jordi Pujol, que se quitó las ojeras, o Bono y su mata de pelo.