Pilar Pintos regresará al Ayuntamiento de Gijón, como concejala del PSOE, para ocupar el hueco que deje libre José María Pérez, que da el salto a la política regional. Tras confirmarse ayer la noticia de la inclusión de Pérez en la lista que acompañará a Javier Fernández en las elecciones del próximo 25 de marzo tan sólo había que recuperar la candidatura socialista de los comicios locales del pasado mes de mayo. El siguiente nombre en esa lista, después de Francisco Blanco, es el de Pilar Pintos.
Pintos fue concejala del equipo de gobierno socialista en la anterior Corporación, entre 2007 y 2011, cuando se ocupó del área de Participación Ciudadana. Había repetido en las listas en 2011, en el puesto 12, pero los negativos resultados del PSOE en las elecciones la dejaron fuera del Ayuntamiento. El hecho de que Lucía Cueto (que iba en el número 10) no tomara finalmente posesión del acta de concejala, cediendo el puesto a Blanco (número 11), sitúa de nuevo a Pintos en el Consistorio.
Pierde, de esta forma, el grupo municipal a su concejal más veterano y a una de sus piezas fundamentales (había ido en la lista en el número 3). De hecho, fue la excepción a la regla aplicada en la elaboración de la candidatura socialista municipal: ningún edil con más de 12 años de trayectoria en el Ayuntamiento iba a seguir. Pero Pérez había de hacer de nexo entre la antigua y la nueva etapa. «Necesitábamos una persona que tuviese la memoria de los últimos 10 años. Tiene juventud, trayectoria y potencial». De esta forma justificaba Santiago Martínez Argüelles su inclusión en la lista. Para ello, Pérez aplazó otros proyectos personales que habían de llevarle al sector privado.
De Pintos, Martínez Argüelles destacaba la defensa que había realizado de la participación ciudadana, precisamente una de las cuestiones que más está criticando el PSOE de la gestión de Foro Asturias y motivo de debate en el Pleno del viernes. «Ha hecho un buen trabajo y ha conocido todo el movimiento asociativo», decía el portavoz del grupo. Con ese conocimiento regresa, por tanto, al Pleno de Gijón, que en unos dos meses sufrirá un cambio en su composición.