El Comité Autonómico de la FSA ha aprobado la candidatura socialista a los comicios del 25 de marzo con el apoyo del 90% de sus miembros. La lista supone una ruptura con la presentada a las elecciones del 22 de mayo de 2011, quedando fuera ocho de los quince diputados que formaban el grupo parlamentario. No se trata sólo de un cambio de nombres sino de filosofía de la candidatura. Cuando Javier Fernández intentó alcanzar por primera vez la Presidencia del Principado se rodeó de la estructura de poder de las principales agrupaciones, con los secretarios generales de Gijón, Avilés, Langreo, Mieres y San Martín del Rey Aurelio formando parte de la lista. En esta ocasión, los líderes de las principales organizaciones locales han quedado fuera. En la candidatura del pasado año había un nexo de unión entre los nombres de Javier Fernández y los que acompañaron a Álvarez Areces en sus mandatos, muy visible en la persona de María José Ramos, como número dos en la lista. Esa ligazón no existe en la candidatura aprobada.
La disolución de la Junta General del Principado le ha dado al PSOE una segunda e inesperada oportunidad a los ocho meses de obtener los peores resultados de la etapa autonómica. Javier Fernández quiere corregir los errores cometidos y cambia los mimbres de la candidatura. La lista regional no refleja el poder territorial del partido sino la capacidad de los escogidos para la actividad parlamentaria. La señal más clara de ello es la ubicación de Fernando Lastra como número dos, en reconocimiento de su labor como portavoz en la Junta, y la sorpresa de Dolores Carcedo, como tercera en la lista, por su competencia en la política presupuestaria. La incorporación de José María Pérez, tras trece años de concejal en el Ayuntamiento de Gijón, también va en la misma línea, por su conocimiento y experiencia en las políticas de empleo e investigación y desarrollo. En la lista no faltan pesos políticos pesados, como Pedro Sanjurjo, que retorna a la política institucional. El mensaje de Javier Fernández es que se quiere rodear de un equipo capaz y rejuvenecido, dejando a un lado las jerarquías de partido. Estas cualidades no garantizan, por sí, una mayor afluencia de votos, pero supone una adecuación entre los perfiles de los candidatos y las responsabilidades institucionales a las que aspiran. Para llegar al electorado cuenta con la incorporación de los alcaldes de Tineo, Cabranes, Cudillero y Carreño.
Han quedado fuera de la candidatura los políticos vinculados a Álvarez Areces, como las tres ex consejeras, María José Ramos, Ana Rosa Migoya y Mercedes Álvarez, que eran diputadas. La misma suerte ha corrido Álvaro Álvarez, portavoz adjunto y secretario general de la agrupación de Avilés. La aparente preferencia del ex presidente Areces por Carmen Chacón, en contra del sentir del estado mayor de la FSA, y el hecho de que la representante de la política catalana en Asturias, fuera una concejala del Ayuntamiento de Avilés, han dado la oportunidad a Javier Fernández de romper vínculos con el pasado. Todos los políticos que aparecen en el sumario del 'caso Renedo', aunque sea tangencialmente, por relaciones de trabajo con los imputados o por vínculos familiares con algunas de las empresas, no repiten en la lista. Puede que sea un peaje duro e injusto, pero la imagen es un valor esencial de la competencia electoral.
Alfredo Pérez Rubalcaba asistió al Comité Autonómico de la FSA para arropar a Javier Fernández. El líder asturiano fue el dirigente autonómico que más se significó en su apoyo a Rubalcaba, respaldo que a la postre le permitió salir fortalecido, dado el resultado del 38 Congreso de la FSA. Ante los miembros de la dirección de la FSA, el candidato señaló que se presenta para ganar y que se «jugaba todo en este desafío». Una forma de insinuar que su futuro político está unido al resultado de las urnas.