Un estudio publicado por la revista de investigación etnográfica 'Asturies memoria encesa', y firmado por el piloñés Daniel Cueli, pone de manifiesto la importancia del lavadero de Los Caños, ubicado en el barrio de Triana, en pleno centro de Infiesto.
Cueli decidió elaborar un profundo estudio de los lavaderos de la comarca de la Sidra, y de los concejos de Piloña y Siero, ante la falta de datos e investigaciones sobre estas construcciones tradicionales. Elementos muy característicos de la sociedad asturiana pero que, sin embargo, son relativamente modernos, puesto que en tiempos más antiguos, lo habitual era ir a lavar a las orillas de los ríos. «Eran, y aún son, aunque en menor medida, lugares de uso comunitario, por parte de las mujeres, fundamentalmente, que facilitaron durante muchos años el lavado de la ropa, antes de que llegase el agua a las casas asturianas», señala el autor.
La fuente, de 1807
Entre los numerosos lavaderos recogidos en este estudio, llama la atención especialmente el de la capital piloñesa, «tanto por su antigüedad como por sus características y gran tamaño». Tal como destaca Cueli, nos encontramos ante uno de los más «viejos y grandes de Asturias». La fuente y bebedero forman parte de un conjunto arquitectónico popular de gran belleza, «construido en 1807 con los fondos de la villa, según reza una placa de piedra colocada junto a la fuente, aunque parece que esta fecha se referiría a ésta, siendo el resto de la estructura del lavadero más moderna».
El investigador recuerda que Pascual Madoz, en su diccionario de mediados del siglo XIX, señala que «para surtido del vecindario hay fuera de la población la hermosa fuente de Moniello, con cuatro caños tan abundantes, que con el sobrante de sus aguas muelen dos molinos harineros, hallándose a sus inmediaciones un lavadero cubierto y en muy buen estado».
Cueli también recoge en su estudio que precisamente el nombre del barrio de Triana, se debe al agua: «Ya que se da la unión de tres corrientes de agua en este lugar, el manantial de Moniellu, la riega La Maragata y el mismo río Piloña».
En lo que respecta a las grandes dimensiones de este lavadero, hay que destacar que cuenta con un pilón rectangular, de tipo central, de 30,96 metros cuadrados, «lo que significa que hay 24,40 metros lineales para poder lavar la ropa», añade Cueli.
El pilón está construido en piedra y cuenta sólo con una balsa. Se ubica bajo una gran cubierta de teja, a dos aguas, sujetada por un armazón de madera que descansa sobre dos paredes y sobre cuatro columnas. El conjunto fue renovado por el Ayuntamiento piloñés en el año 2006.