Decenas de vecinos de Corao acudieron ayer por segundo año consecutivo a reivindicar que el Castañéu, un maravilloso terreno de casi dos hectáreas donde se celebran dos ferias de año muy importantes y la fiesta de Nuestra Señora, es «una zona natural arbolada, un espacio regenerado que puede ser disfrutado por vecinos y visitantes», según explicaba de forma concisa Paco Pantín, secretario de la Asociación Cultural Abamia. Y para demostrarlo los lugareños procedieron a plantar siete castaños y cuatro fresnos, así como «a podar y restaurar los árboles que habíamos plantado por esta misma fecha de 2011». El Castañéu de Corao es un terreno de titularidad pública, calificado como suelo no urbanizable.
Entre los voluntarios plantadores se encontraba José Luis Vega, de 77 años y presidente de la Asociación Cultural Abamia, y a su lado tres quinceañeros: Jorge Martínez, Jorge Teleña y Pablo Bulnes, quienes manifestaron que «estamos aquí con la intención de conservar el Castañéu». Tampoco faltó el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González Castro, ni el representante de Foro Asturias, Santiago Pendás. El alcalde cangués comentó que «desde el Ayuntamiento apoyamos esta iniciativa basada en mantener y conservar el Castañéu». Y adelantó que «a finales de febrero vamos a mantener una reunión con los vecinos y la Policía Local para planificar todos los aspectos concernientes a la preparación y organización de las ferias de marzo y mayo».
Desde el Ayuntamiento cangués aportaron la presencia de ocho alumnos del módulo de jardinería de la Mancomunidad de Cangas de Onís, Onís, Ponga y Amieva. Los voluntarios llegaron acompañados por su directora, Cristina Cuenco, y el coordinador, Francisco Rodríguez Blanco. Durante la mañana se encargaron de «podar y sustituir árboles fallidos, así como de cortar las ramas bajas para elevar la altura del árbol, con el fin de que no las arranquen los animales a su paso».
Obligatoria era la presencia de Juan Manuel Pérez Cortés, presidente de la Asociación de Vecinos de Corao, quien manifestó que la asistencia y colaboración de los lugareños «es fundamental para reflejar el sentir del pueblo por conservar esto como una zona verde, sin asfalto». A su lado, dos niños de cinco años: Carla Bulnes y Marcos Pérez, se defendían como podían con un par de azadas: «Que acudan los guajes es un buen síntoma para valorar este tipo de actuaciones», concluyó Pérez Cortés.
Y para que durante la mañana no hubiera ni un minuto de aburrimiento, desánimo o relajación, allí se encontraba una pareja de buenos gaiteros formada por Héctor Braga, de La Felguera, y Lucía Mones, de Corao. A primeras horas de la tarde fue en aumento la presencia de vecinos, amigos y curiosos, porque la jornada se remató con una comida de confraternización.