Después de nueve triunfos consecutivos, el Oviedo cayó ayer en el Carlos Tartiere (0-2) ante el Atlético de Madrid B. Y no solo eso. El conjunto de Pacheta sale de los puestos de ascenso tras un partido en el que los jugadores oviedistas estuvieron negados cara al gol y no tuvieron la contundencia defensiva de las últimas jornadas.
El conjunto azul, como es habitual cuando juega como local, salió a por el partido desde el primer minuto, encerró al filial colchonero en su campo y dominó territorialmente. Los hombres de Pantic se mostraban temerosos y, aunque en algunas acciones demostraban calidad individual, no eran capaces de trenzar jugadas y apenas se acercaron a la portería de Lledó en la primera media hora.
Por su parte, los locales iban poco a poco ganando metros, pero les faltaba la calidad necesaria en el borde del área para acertar en el último pase. Además, las bandas, letales en otros encuentros, no entraban en juego, ya que Abasólo no era capaz de ganar los uno contra uno, mientras que Nano apenas recibía balones para explotar su velocidad.
Pese a que el equipo azul estaba atascado en el centro del campo, si logró disfrutar de algunas ocasiones de gol, varias y buenas. La primera de ellas llegó a los 13 minutos en un remate de Martins, que solo en el área envió al larguero y el rechace le cayó a los pies de Álvaro, que obligó a Yago a realizar una gran intervención y despejar el balón a córner.
La única internada de Nano en la primera mitad se convirtió en la segunda ocasión de peligro clara para los locales. El malagueño recibió de Pascual, se internó en el área y disparó cruzado para que rechazase Yago, cuando tenía a Martins en buena posición para el remate. El capítulo de ocasiones azules lo cerró Abásolo con un remate de cabeza que fue a las manos de portero del filial colchonero.
La suerte en el fútbol condiciona totalmente los encuentros y el Oviedo encajó un gol en la primera aproximación del Atlético de Madrid B al área. Fue un lanzamiento de falta que ejecutó Noguera y, en su intento de despejar, Lledó introdujo el balón en su portería. Los colchoneros sacaban petróleo de su poco juego hasta el momento.
Además, con el resultado en contra, el Oviedo se atascó y permitió que los de Pantic visitaran con más asiduidad a Lledó de lo que lo habían hecho en todo el encuentro. César Ortiz, en una contra, dispuso de una buena ocasión, pero el meta oviedista acertó a despejar en una buena intervención. El portero sevillano repitió acierto poco después en un lanzamiento de falta de Cidoncha que iba bien dirigido a la escuadra.
El Oviedo, en definitiva, se fue al descanso con desventaja en el marcador después de haber tenido ocasiones para adelantarse. Y el Atlético, por su parte, tenía el partido donde quería, ya que demostró que, por la calidad y velocidad de sus jugadores, le venía bien el poder jugar a la contra.
Cambios tras el descanso
Tras el descanso, el técnico Pacheta modificó la línea defensiva, haciendo que Juanpa pasase al centro de la defensa y Owona al lateral derecho, tratando de aprovechar la mayor la mayor velocidad del camerunés. Sin embargo, a los 12 minutos de la reanudación, el técnico se la jugó dando entrada a Teo por Juanpa, pasando de nuevo Owona al lateral y a Manu Busto por Martins.
El partido entró en una fase de descontrol, con el Oviedo volcado sobre la portería contraria y el filial colchonero lanzando contraataques cada vez más peligrosos, con lo que tanto podía llegar el empate como el segundo de los madrileños.
La tuvo el Oviedo a los 67 minutos en un balón al borde del área que cayó a los pies de Pascual, que lanzó un fortísimo disparo que se estrelló en el larguero de la portería defendida por Yago.
Tras esa jugada, el dominio de los azules se incrementó y logró encerrar en su área a los de Pantic, pero el gol no acababa de llegar. Pacheta hizo el último cambio y puso en juego a Candela, que reaparecía tres meses después, por un Abásolo que realizó un mal partido. El Oviedo encerró al Atlético de Madrid B en su área y dispuso de varias ocasiones para empatar el encuentro, pero no tuvo acierto, ni fortuna para acertar. Sí lo tuvo, sin embargo, el Atlético de Madrid en la única de que dispuso y Pedro sentenció el encuentro a cuatro minutos del final al rematar, solo en el área y de cabeza, el balón al fondo de las mallas.