En 2011, no sólo se redujo la demanda de los productos de la línea de pintura de Arcelor en Avilés, vinculada al sector de la construcción, también se degradó notablemente su calidad lo que convirtió a esa instalación en la que más reclamaciones recibió ese año por parte de los clientes de la multinacional. El rechazo de productos en esa línea se duplicó con respecto al ejercicio anterior alcanzando un porcentaje que prácticamente triplica a la media de las instalaciones que la multinacional tiene en Asturias. El dato figura en un informe interno de la multinacional que, además, revela que la instalación no cumplió el año pasado los objetivos de producción previstos. Un mal resultado al que ahora se aferra la compañía a la hora de decidir en qué instalaciones concentra su producción, pero que los sindicatos enmarcan en un ejercicio de crisis y malos resultados económicos a nivel global.
El anuncio del cierre de la línea de pintura puso el colofón a una semana que arrancó con el recorte de 200 empleos en las instalaciones de Largos de Gijón (acería, alambrón y carril), talleres sobre los que también pesa la amenaza de cierres. La empresa argumenta que los costes de las instalaciones de Largos en Asturias son demasiado elevados y que la única manera de acercarlos a los de sus competidores es reduciendo plantilla. En la actualidad, el coste de producir una tonelada en estos talleres supera en 50 euros a la media de las plantas del grupo. Así, mientras que en Asturias se sitúan en 185 euros por tonelada, en la media de las plantas del grupo ronda los 135 euros/tonelada. No obstante, existen casos como el polaco donde estos costes se reducen incluso hasta los 100 euros por tonelada. También son sensiblemente inferiores a los de Asturias los costes de producción en las plantas de Zumárraga y Olavarría y en ellos se basa la empresa para justificar el recorte de plantilla en Gijón.
Las centrales temen que más de cien eventuales puedan verse afectados por el recorte de plantilla propuesto por la multinacional. De hecho, una de las posibilidades para reducir costes sería que las tres instalaciones de Largos pasaran a realizar cuatro turnos, en lugar de los cinco actuales, durante los meses de verano lo que evitaría la contratación de alrededor de 400 eventuales para dar vacaciones.
La multinacional cuenta hoy en sus plantas europeas con más producción que demanda por lo que no se descarta la paralización 'sine die' de más hornos dentro del grupo. De momento, el grupo ya ha anunciado que la capacidad de producción de arrabio adjudicada a Asturias para Largos durante el periodo 2012 y 2017 no se desviará de las 500.000 toneladas anuales, una producción que se podría alcanzar aun en el supuesto de que uno de los dos hornos parase. Aunque esta circunstancia había llevado a los sindicatos a presuponer que la planta asturiana se dedicaría a fabricar más productos de alto valor añadido el cierre a partir de hoy de la línea de pintura limitará esta posibilidad. Hay que tener en cuenta que tanto esta línea como las de galvanizado eran las que más se enmarcan dentro de esa filosofía.