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Un comedor solo para adultos

Oviedo

Un comedor solo para adultos

13.02.12 - 02:36 -
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Un día cualquiera a la una de la tarde, la actividad en el comedor de la Cocina Económica en la calle San Vicente es frenética. En las cocinas, los trabajadores y los voluntarios no paran. Quieren que esté todo listo para cuando los comensales se sienten la mesa. Al otro lado del mostrador donde les sirven la comida, ellos esperan su turno. Siempre tienen sopa de primero, después, por ejemplo, albóndigas con patatas, pasta con chorizo y un yogur de postre. Quienes elaboran los menús tratan de que sean equilibrados y saludables.
Los clientes suelen ser más o menos los mismos. Para comer en la Cocina Económica hay que pagar 50 céntimos. Las responsables, las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, no les preguntan los motivos por los que acuden allí porque saben que si alguien va a un comedor social es porque no tiene posibilidad para calentarse un plato de comida en su casa. Quizá no tenga ni casa. O sí, pero de repente un día se quedó sin trabajo, los meses pasaron y la situación se fue agravando y el dinero no le alcanza ya ni para comer.
En los últimos tiempos, cuenta el presidente del patronato de la Cocina Económica, Jaime Rojo, el perfil del usuario ha cambiado. No hay más que echar un vistazo al comedor. No responde a la imagen preconcebida. Hay jóvenes, gente que «podría ser como tú y como yo». La variación empezó a producirse después del verano de 2007, relata Rojo. El desempleo comenzó a crecer y en el comedor vieron cómo la demanda de sopa cada vez era mayor. En 2007 repartieron 59.000 comidas y cenas (las de todos los días de la semana salvo la de la noche del domingo que la ofrecen para llevar). En 2008 fueron ya 74.500; más de 80.000 un año después. En 2010 casi rozaron las 100.000 y en 2011 las han superado.
Asumen los incrementos con «más esfuerzo», reconoce Rojo que explica que, de momento, son capaces de asumir los gastos. «No tenemos problemas económicos porque llegamos a fin de mes», añade. Pero tampoco están para tirar cohetes. Han «contenido» el plan de inversiones que venían desarrollando para mejorar las instalaciones, aunque piensan en una fórmula para resguardar de la lluvia el acceso al comedor. Debería aceptarlo Cultura por las peculiaridades y la ubicación del inmueble.
Desde el verano de 2009 no solo sirven comidas y cenas en el comedor. También las preparan para llevar. No a cualquiera, a quien el Ayuntamiento y Cáritas selecciona. Familias con niños, sobre todo. Porque en este comedor ubicado frente al Museo Arqueológico no pueden entrar lo pequeños. Los responsables prefieren que no se mezclen con los mayores, evitarles ver ciertas cosas o conductas que puedan no beneficiarles en su desarrollo. Aunque a veces es inevitable. María (nombre ficticio) espera a su padre más de una vez entre los fogones mientras él come. «Mira, tengo botas altas», muestra al pasar la pequeña con su melena rubia y su mochila del colegio. Después comerá ella en casa. Para que no se repitan situaciones así, las monjas preparan las comidas para llevar cuando acaban de servir el comedor. Aunque hay excepciones, como la madre que va antes porque tiene que ir a recoger a sus niños a la guardería.
En 2011 se llevaron 15.000 cuando en 2010 fueron 20.000 por la criba realizada por el Consistorio y Cáritas, detallan. Los elaboran las hermanas y, sobre todo, los trabajadores y voluntarios.
Monjas solo son seis (una es mayor y ya no puede colaborar), hay siete empleados y cerca de un centenar de voluntarios de todo tipo: un profesor de la vecina facultad de Psicología, médicos, jubilados, mujeres que no trabajan y también jóvenes. «Hay mucho interés en colaborar, tenemos gente que está esperando a que les llamemos, que se te ofrecen», agradece la nueva responsable, Esperanza Romero Gallego.
Lo hacen en el comedor y también con donaciones (su página web www.cocinaeconomicaoviedo.es incluye un número de cuenta donde poder realizarlas): empresas, entidades bancarias, el Banco de Alimentos y particulares que llegan con su dinero, «desde 6 a 12.000 euros», apunta Rojo. «En épocas de crisis la gente se sensibiliza. Además hoy no se está seguro de nada, piensan que en esta situación se pueden ver ellos», advierte la responsable, que ha hecho un hueco en su apretada agenda.
Las monjas no paran a pesar de que son solo seis y de que han superado los 65 años. Y siguen pensando en los que cada día acuden a su casa a comer, en qué harán cuando les recojan la mesa.
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El comedor de la Cocina Económica sirvió en 2011 más de 100.000 menús. :: J. DÍAZ



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