Desde el primer momento en que la parcela del antiguo Tartiere fue elegida para albergar el Palacio de Congresos, la parroquia de Los Santos Apóstoles supo que el asunto traería cola. Santiago Velasco, sacerdote de la iglesia situada a tan solo unos metros del centro comercial, lamenta a diario los desperfectos en el templo.
Los deterioros de la parroquia del barrio Buenavista alcanzan a muros, tejados y ventanas. Por el momento, el Arzobispo ha dado el visto bueno a la reparación del tejado y la sustitución de las ventanas, pero la colaboración de Jovellanos XXI parece ser inexistente. La empresa Construcciones Emilio comienza estos días la obra, licitada en 300.000 euros y en la que se emplearán un par de semanas. «No tenemos más remedio que afrontarlo y asumirlo como se pueda», asegura Velasco preocupado por la situación.
La reparación de las grietas, que «comenzaron a salir con la construcción del Calatrava, especialmente con la excavación de una poza de hasta 40 metros para realizar el aparcamiento», son tema aparte. «Las grietas se deben a las obras que ellos mismos hicieron, por lo que son ellos y no nosotros los que deben solucionarlo», afirma el párroco, cuya indignación crece al explicar que «Jovellanos XXI se comprometió no solo a reparar esos daños, sino también a arreglarnos el tejado, presupuesto al que ahora debemos hacer frente porque no se puede esperar más». La cobertura metálica de la iglesia está en malas condiciones, por lo que han comenzado a aparecer goteras. Las obras incluyen, además, el cambio de todas las ventanas de la parroquia, ya que no cierran bien y generan humedad.
Los inicios, sin embargo, fueron bien distintos. Las ofertas de Jovellanos XXI para mejorar la edificación de ladrillos eran constantes, pero se desinflaron, hasta el punto de no llegar nunca a concretarse. La constructora planteó soterrar la iglesia y después apostó por construirla en otro lugar. Ambas iniciativas fueron rechazadas. En su lugar, un plan menos ambicioso y más económico: un lavado de cara al templo. Santiago Velasco preparó un informe de las mayores necesidades de la parroquia, que llegó a temblar con las obras del palacio.
Cuatro años después de la reunión entre la empresa promotora del Calatrava y el Arzobispado, todo sigue igual. Velasco y los feligreses de Los Santos Apóstoles aseguran que lo único que quieren es «una iglesia en condiciones y que cumplan con lo prometido».