A principios del pasado mes de septiembre, la avenida de Castilla quedaba cortada al tráfico. Hacía aproximadamente un año que habían arrancado los trabajos de remodelación de toda la zona, pero había sido posible compaginar las obras con la circulación. Pero hace ahora 17 meses arrancaba la construcción del aparcamiento subterráneo y era necesario limitar el paso de vehículos. La previsión inicial era que el corte durara hasta el verano de 2011. Pero pocas cosas en el proyecto de la avenida de Castilla han salido como se esperaba.
Ahora todo está listo para que la vía pueda reabrir. Hace días que se esperaba una tregua de la lluvia para poder proceder a la señalización horizontal, esto es, a las labores de pintura. Y éstas, sorprendentemente, se llevaron a cabo ayer, día festivo en la ciudad. Era lo único que faltaba, tras haber acabado el asfaltado de la vía, haber instalado las farolas, semáforos y señales. Incluso EMTUSA había instalado ya las marquesinas en sus correspondientes paradas, anuladas durante las obras.
Señalizados los carriles de circulación, las direcciones obligatorias y demás, la avenida podría abrir a lo largo de la jornada de hoy. Lo más probable es que a última hora de la mañana o primera de la tarde sean retiradas todas las vallas que aún hay sobre la calzada y puedan finalizar los 17 meses de cortes. Esa es la intención de los responsables de Tráfico, salvo incidencias de última hora. En caso contrario, habrá que seguir esperando algún día más.
Sería un pequeño retraso más en un proyecto que no ha hecho más que acumularlos. Percance tras percance ha avanzado la remodelación de la avenida y la construcción del aparcamiento subterráneo desde enero de 2010. Primero fue el incidente con la máquina perforadora que golpeó una tubería de la conducción general de gas, lo que provocó una importante fuga. Después llegó el recorte del proyecto: el aparcamiento pasaba de tener 300 plazas a 150. Ya en la recta final de los trabajos se encontraron zonas rocosas en el subsuelo, con lo que no se contaba. Y, finalmente, la complicada situación económica de la empresa constructora, Ceyd. Superados todos los obstáculos, la avenida de Castilla regresará estos días a la normalidad. Los más interesados en que eso ocurra, los comerciantes y hosteleros de la zona, que no han dudado en reiterar sus quejas sobre los numerosos retrasos y en calificar de «desastre» las consecuencias para ellos.