La incertidumbre acerca del futuro del proyecto de polígono industrial de Retumés tiene víctimas concretas. Familias que esperan el momento de perder su casa de toda la vida, negocios que ven peligrar su futuro y perder oportunidades, propiedades que se deterioran irremisiblemente y gastos a los que se ven obligados los vecinos de los núcleos rurales afectados por un plan que no acaba de cuajar.
Las últimas consideraciones sobre la inviabilidad del proyecto por razones económicas, recogidas ayer por LA VOZ, no han hecho otra cosa más que coincidir con las sospechas de los propios afectados.
Los residentes en los núcleos de Retumés, La Cabián y Villanueva, ya en el límite con Gozón y dentro de la parroquia de Trasona, recuerdan cómo en el año 2002 una noticia truncó su día a día de forma definitiva. Por aquel entonces se les dio a conocer que sus casas, sus propiedades e incluso su modo de vida, iban a ser expropiados para la construcción de un polígono industrial por parte de la Sociedad para la Gestión y Promoción del Suelo de Asturias (Sogepsa). Como si el tiempo se hubiera detenido entonces, cualquier añadido que hicieran a sus viviendas, cualquier mejora en sus propiedades, no iba a poder ser compensada en la expropiación.
«Primero vinieron unos topógrafos, estuvieron midiendo los terrenos... Luego vinieron a medir las propiedades, vinieron abogados de Sogepsa a por fotocopias de las escrituras, a hacer mediciones de las propiedades. También hicieron calicatas y sondeos, pero hubo un momento en que se paró todo. Y hasta hoy», recordaba ayer a la puerta de su casa Jesús Piñeiro, vecino de La Cabián.
Hórreos y paneras
Desde aquel momento, las únicas gestiones que recuerdan los vecinos de la zona se cuentan por frustraciones. Idas y venidas, «de Sogepsa al Ayuntamiento y del Ayuntamiento a Sogepsa», afirma Piñeiro. Afirmación que comparten el resto de los vecinos consultados por este diario. «Sí que hubo otra visita. Hace un tiempo vinieron de Cultura, de Patrimonio, para hacer un inventario de los hórreos y las paneras», recordaba Ludivino Fernández acerca de los últimos avances habidos hasta ahora.
Para todos ellos, el hecho de que el problema que supuestamente está retrasando el inicio de las obras -la construcción de los accesos al futuro polígono a través de una parcela del Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA)-, es una mera excusa. La crisis económica y «todo lo que tiene Sogepsa por vender» habrían venido a convertir en un imposible la ejecución de un polígono de grandes pendientes cuya principal ventaja con respecto al proyectado en Tresmonte, en Trasona, es que está pegado al PEPA.
Por eso, lo que esperaban los vecinos ayer es una certeza: «Que lo hagan ya o que no lo hagan, pero que digan qué van a hacer». Sea la opción que sea, todos recuerdan el grave trastorno que les está suponiendo la incertidumbre a la que se han visto forzados. «Si ahora nos vienen con que no se hace, aquí van a tener que pagar daños y perjuicios», afirmaba ayer Encarga García, a las puertas de su casa de La Cabián.
La sensación de abandono y engaño era común entre los afectados. «Cuando te reunías con el anterior concejal de Urbanismo no valía para nada. Te decían que estaban en marcha, que todo era cosa de Sogepsa, que en unos meses arrancaba, que para finales de 2010 o comienzos de 2011... Hace un par de meses vino a vernos el nuevo concejal de Urbanismo a decirnos que no sabía nada. Por lo menos fue sincero», ironizaba Jesús Piñeiro acerca de la impotencia que sienten a la hora de intentar que concluya el indeseado proceso de la expropiación y el realojo.
Respuestas
Así pues, todos ellos esperan ahora a que, bien Sogepsa, bien el Ayuntamiento, alguien aclare qué es lo que va a pasar con el proyecto: si se abandona definitivamente o si se ejecuta de forma inmediata. A lo que no parecen dispuestos es a seguir esperando otros diez años viendo cómo sus casas, sus propiedades, sus explotaciones agrícolas y ganaderas se van deteriorando poco a poco sin saber qué va a ser de su futuro.