Llegar en coche desde el Codema hasta el puente del Piles, en línea recta. O viceversa. Ayer al fin fue posible, por primera vez desde el 6 de septiembre de 2010, después de que se retiraran las vallas que durante diecisiete meses y medio inutilizaron para el tráfico esta importante vía de la zona Este. La apertura se produjo en torno al mediodía, pero las obras continúan. En superficie, en la adecuación de gran parte de la acera colindante con el parque de Isabel la Católica y de los tres accesos peatonales al futuro aparcamiento subterráneo, que actualmente son sólo tres grandes bloques de ladrillo. Bajo tierra, en las 159 plazas de garaje que la constructora Ceyd prevé tener terminadas a finales de marzo, si bien después aún deberán esperar por las oportunas revisiones y autorizaciones municipales antes de su entrada en servicio.
El proyecto de reforma de la avenida de Castilla abarcó desde el puente del Piles hasta el parque de Cocheras. Los trabajos comenzaron en enero de 2010, fecha en la que se produjeron las primeras restricciones a los vehículos, reduciendo de cuatro a dos -uno para cada sentido- los carriles abiertos al tráfico. Ocho meses más tarde llegaría el corte definitivo. Desde entonces han ido sucediéndose fases en la obra, desde la remodelación de las aceras entre el Codema y Torcuato Fernández Miranda hasta la transformación del cruce del puente del Piles -hasta entonces regulado por semáforos- en una rotonda con paso subterráneo para peatones. Aunque esta glorieta se dio por terminada en abril, ayer afrontó su gran prueba de fuego: la entrada de tráfico desde cuatro vías distintas, incluida una avenida de Castilla en la que, antes de su cierre, se medía un flujo medio de 14.000 vehículos diarios, cantidad que se incrementa entre un 5 y un 10% en agosto, por su proximidad a la playa y al recinto ferial.
Cambios notables
Aunque el tráfico ya circula con relativa normalidad, media acera adyacente al parque sigue vallada, pues aún no se ha reformado en su totalidad y además es ahí donde continúan las casetas de obra de Ceyd. Este cierre obliga a los peatones a invadir uno de los carriles de la calzada, en el tramo más próximo a Torcuato Fernández Miranda. Además aún queda pendiente la plantación de árboles y la instalación de mobiliario. Por lo demás, los cambios con respecto a la situación anterior son notables. Por ejemplo, ha desaparecido el imponente cierre de verjas y hormigón que separaba el parque de la avenida. Las aceras, por su parte, han sustituido las baldosas por un pavimento continuo y se han ensanchado, a costa de eliminar el aparcamiento en superficie.
Ese es, precisamente, uno de los peros que los vecinos le ponen a la obra. «Ya no hay para aparcar como antes. Sólo abajo, si compras una plaza», se lamentaba Mercedes Martínez, residente en la esquina de Manso con Castilla. En toda la avenida han desaparecido aproximadamente 150 plazas de aparcamiento en superficie, casi las mismas que se han puesto a la venta en un subterráneo concebido inicialmente para 300 coches. Hasta ahora sólo se han vendido 90, por lo que la comercialización sigue abierta, con un precio de 24.000 euros más IVA por plaza.
Por lo demás, los vecinos de la zona manifiestan su alivio por que los trabajos de esta «obra del Escorial» toquen ya a su fin. Sobre el cambiado aspecto de la avenida, hay quien prefiere reservarse su opinión con respecto a asuntos como la nueva acera «hasta a ver cómo queda cuando llueva, si hay charcos o no». Cándido Rodríguez, que se acercó a ver la calle tras leer en EL COMERCIO el anuncio de su apertura, consideró que «es una pena que se haya tardado tanto, pero quedó muy guapo, y hasta parece que está más cerca la playa». Pese a gustarle el aspecto de la avenida, destacó que «se ve que está sin terminar y aún necesita árboles, un poco de jardín, unos bancos...».
Más satisfecho se mostraba José Luis García, también vecino de la zona. «Es una maravilla. Hacía mucha falta esto aquí», aseguró. Un conductor, José Grajera, reconocía que «ya no recuerdo ni como era antes, pero ya era hora de que abriera. Te obligaban a dar vueltas para algo que podías hacer en línea recta». Grajera mostraba su preocupación por cómo pudo afectar este largo cierre a los comercios. «Parece todo muy ruinoso. ¿Cerraron más locales?».
Las líneas 14, 20 y 25 de EMTUSA volverán a pasar por la avenida de Castilla desde hoy.