Tristeza y resignación. Esta fue la reacción que tuvieron los ex presidentes del Principado al conocer la muerte de Sergio Marqués, al que todos, sin excepción, apreciaban por su carácter y por la lealtad que, coinciden, siempre demostró tanto en su etapa al frente del Gobierno como posteriormente, cuando abandonó la primera línea política.
Pedro de Silva le consideraba un «buen amigo» además de un «magnífico político». Según él, tenía todos los atributos: «Era un orador brillante, tenía poder de argumentación, energía inagotable, capacidad de mando y de resolución, además de humanidad y honradez».
En su opinión fue un «excelente» presidente del Principado, a pesar de haber tenido que afrontar «circunstancias particularmente difíciles» ante las cuales, señala De Silva, «no se amilanó, desbordando coraje e intentando abrir un nuevo espacio político». Destaca, igualmente, el carácter «serio y concienzudo» de una persona «comprometida con unos valores e ideas que presidieron toda su vida y con los que fue en todo momento coherente». Pedro de Silva considera a Marqués «un asturiano y un gijonés cabal, comprometido con su tierra y su pueblo». Siempre estuvo, añade, «entregado siempre a su trabajo y a los suyos, contando siempre con el decisivo apoyo de Elena, juntos desde casi la adolescencia».
«Lo que más me impresionó de él fue su dignidad; enorme, insólita y absoluta ante el ataque al que le sometieron sus correligionarios», apostilla Juan Luis Rodríguez Vigil, presidente entre 1991 y 1993 y actual miembro del Consejo Consultivo. Alaba la talla que demostró Marqués con su comportamiento tras su salida del Gobierno «cuando todo el mundo se le tiró encima y desde el PP le hicieron todo el vacío que pudieron».
«Ha sido un ejemplo», sentencia Vigil, que mantenía una «buena amistad con el fallecido.
Antonio Trevín fue el antecesor de Sergio Marqués al frente del Gobierno regional. El hoy diputado socialista valora y mucho la «gran altura institucional» que supo mantener una vez que salió de la política y de la Presidencia. «Su salida fue muy dura. Estuvo muy acosado por su propio partido. Sufrió un acoso personal y político», asegura Trevín, que elogia la inquietud que siempre demostró hacia lo público el que fuera presidente de URAS. «Siempre era interesante conocer su opinión», resume el dirigente socialista, que coincidió recientemente con el fallecido en el acto de homenaje en el que se recordaba la figura del ex presidente Rafael Fernández. Marqués, allí, dejó al margen las diferencias políticas que pudiera haber e intervino en el acto, «haciéndolo, además, estupendamente».
No fue menor el contacto que tuvo Sergio Marqués con Vicente Álvarez-Areces. La amistad de ambos se remonta a la época de estudiantes. Areces compartió pupitre en el Instituto Jovellanos con una hermana del difunto y fue en esa etapa cuando conoció al que luego fue el único presidente del Principado del PP. «Siento mucho su fallecimiento en el plano institucional y personal porque mi relación con él, con su mujer Elena y familia ha sido siempre muy amistosa y basada en el respeto. Y también en una discrepancia lógica en ideas», afirma el actual senador socialista, que recuerda la etapa de Marqués al frente del Gobierno como un momento «muy difícil», en la que sufrió, precisa, «una quiebra con su partido y un enfrentamiento con Francisco Álvarez-Cascos que le impidió tener una legislatura normal, pero personalmente mantuvo una coherencia con sus ideas y prevaleció su sentido institucional sobre el partido».
«Creo que es una persona que podríamos definir como coherente en sus ideas y actitudes», indica, antes de resaltar el respeto que siempre tuvo hacia el trabajo de Marqués con el que nunca tuvo roce alguno, «salvo la natural diferencia ideológica». Rememora los años en los que ambos compartieron mesa de reunión. Él, como alcalde de Gijón en su tercer mandato. Sergio Marqués como máxima autoridad del Principado en aquel momento. «De aquello salieron proyectos muy importantes para la ciudad», subraya Areces, que alaba igualmente la lealtad que demostró el difunto cuando los socialistas recuperaron el poder en 1999. El relevo «fue hecho con sentido democrático y mirando hacia el futuro. Es algo elemental, pero no siempre se consigue», advierte. Ambos compartían conversación periódicamente en una tertulia de ex presidentes en la Cadena Ser, donde analizaban la situación de la región.