«Preemergencia industrial». Así definieron ayer los responsables de las federaciones de Industria de CC OO y UGT la situación por la que atraviesa la industria asturiana ante los diversos problemas que afectan a sectores tradicionales como el naval, la siderurgia, la industria armamentística o la automoción, entre otros, además de la complicada situación de la minería. Ocurrió durante una reunión que sus secretarios generales, Maximino García y Eduardo Donaire, respectivamente, mantuvieron con el consejero de Economía y Empleo del Principado, Graciano Torre. Donaire puso el acento en las actuales incertidumbres sobre la tarifa eléctrica o la subida de las tasas portuarias porque, aseguró, pueden afectar «al corazón» económico de la comunidad. Mientras tanto, su homólogo en la Federación de Industria de CC OO remarcó que se está entrando en una «dinámica peligrosa», con expedientes de extinción de empleo en muchas empresas de la región que se unen a la compleja situación que afrontan las multinacionales implantadas en Asturias. Ambos apelaron a la «colaboración institucional» para buscar alternativas a las políticas de ajuste del Gobierno central que sólo generan «más desempleo» y «dificultan que fluya el crédito».
Ayer, pese a la persistente lluvia que les acompañó durante todo el recorrido, entre 3.000 y 4.000 personas se manifestaron por las calles de Oviedo, convocadas por los sindicatos UGT, CC OO y USO, para protestar por una reforma laboral «que destruye empleo». La marcha contó con la presencia de un grupo de mineros del pozo Sotón que desfilaron con cascos y fundas de trabajo para evidenciar, en el vigesimocuarto día de la huelga indefinida de la minería, el conflicto que están viviendo.
«Nos alegra que la patronal asturiana diga que lo que hace falta es la financiación de las empresas, y no la reforma laboral y que de una vez se hayan instalado en el discurso real», dijo el secretario general de UGT de Asturias, Justo Rodríguez Braga.
Antonio Pino, secretario general de CC OO de Asturias denunció, por su parte, que el Gobierno «está secuestrado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Unión Europea», y anunció que «los sindicatos mayoritarios continuaremos con la movilización hasta que el gobierno cambie de política porque ésta es un desastre en términos económicos, sociales y laborales».
Francisco Baragaño, secretario general de USO, recordó que «lo único que nos queda es la manifestación pacífica hasta que podamos».
La manifestación partió de la avenida de Galicia y discurrió por las calles de Cervantes, Independencia y Uría. Concluyó en el paseo de Los Álamos donde se leyó un manifiesto.
Una pancarta con el el lema 'No te calles y defiende tus derechos. Quieren acabar con todo' abrió la marcha. Otras hacían referencia a la convocatoria de la manifestación y a los recortes puestos en marcha: 'Trabajo con derecho en la sanidad', 'No a los recortes en educación', 'No al cierre de la fábrica de La Vega'...
Por Izquierda Unida estuvieron presentes Jesús Iglesias, Ángel González y Noemí Martín, y también se dejaron ver los concejales del PSOE en el Ayuntamiento de Oviedo Feliz Fernández y Amador García, quien fue presidente del comité de empresa de la fábrica de armas.