La temporada oficial de baños comienza este fin de semana. Coincidiendo con el primero de julio, los arenales de la comarca se preparan para recibir a miles de bañistas durante los próximos dos meses. Los ayuntamientos llevan semanas haciendo acopio de planes especiales y tareas de mantenimiento para tener a punto las playas, aunque a pesar de eso lo que destaca son las malas noticias. Por un lado la crisis ha contribuido a que el servicio de salvamento se vaya a ver alterado, por otro la excelencia de las playas pierde notoriedad a causa de la reducción de las Banderas Azules que van a ondear en la zona.
La mayor parte de los socorristas comenzarán a velar por la seguridad de los usuarios en las playas a partir de hoy. Sólo el concejo de Ribadesella se adelantaba en el calendario, iniciando el servicio dos fines de semana antes del resto. Una veintena de playas contarán con vigilancia durante la temporada estival que ahora empieza, una cifra un tanto inferior a la de otros años. Los recortes no se quedan sólo ahí, en general se han reducido los días de aplicación de los planes y, como no podía ser de otro modo, también el número de efectivos. En el concejo llanisco, por ejemplo, este verano habrá un 15% menos de socorristas. En Caravia, como medida de ahorro, se han recortado ocho días del calendario de vigilancia estival, para poder incluir dos fines de semana sueltos. En la ribadedense playa de La Franca un socorrista se encargará de la vigilancia semanal del arenal y dos los fines de semana. Ribadesella es el único concejo que se ha librado de esta tendencia de recortes en las playas y contará con 17 efectivos en sus tres arenales.
En cuanto a las Banderas Azules, la comarca del Oriente ha recibido este año un total de seis distintintivos de estas características y todas ellas se congregan en un mismo municipio, el de Llanes. Colunga y Ribadedeva han perdido en este nuevo periodo esta consideración al no pasar los exámenes de aguas que condicionan el nombramiento. La Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC) hacía públicas sus Banderas Azules 2012 el pasado día 6, y en ellas incluía seis distintivos para el concejo llanisco, cuatro para playas (EL Sablón, Toró, Barro y Palombina), uno para el Aula del Mar y el último, un nuevo reconocimiento, que en Llanes premia a un recorrido peatonal que discurre entre las playas de Toró y El Sablón, y el Aula del Mar, e incluye además la Senda del Río Carrocedo y el paseo de San Pedro, destacando el valor medioambiental de flora y fauna.
El distintivo Bandera Azul supone un reconocimiento a las actuaciones llevadas a cabo en materia de limpieza, seguridad y gestión medioambiental de los arenales, además de distinguir la calidad de las aguas de baño y de los equipamientos de los mismos. Es en el análisis de las aguas donde La Griega y La Franca perdían el emblema este verano, a pesar de que los servicios siguen igual de completos en ambas playas. En el caso de Colunga, Rogelio Pando, el regidor, asegura que el problema fue que «los exámenes coincidieron este año con un vertido puntual, previsiblemente de aguas fecales, que salió a la playa, lo que hizo bajar la consideración del agua de excelente a muy buena». Un descenso mínimo pero suficiente para no optar al reconocimiento.
Jesús Bordás, por su parte, podría utilizar los mismos argumentos que el edil conlungués. «Dependemos del caudal del río Cabra en este tipo de mediciones», asegura el alcalde ribadedense, quien además duda de su intención de volver a optar a recibir este distintivo. «Cuando te lo otorgan ganas en reputación pero cuando te lo niegan, sólo por un mínimo descenso en la calidad del agua, supone un desprestigio enorme frente a los bañistas», defiende.
Por su parte, la alcaldesa de Llanes, Dolores Álvarez Campillo, se muestra orgullosa del resultado obtenido por los arenales y las instalaciones en su municipio. «Es una buena noticia para el conjunto del concejo por varias razones», afirma la regidora. Y es que este año se recuperan tres Banderas Azules, las de Toró, Barro y Palombina, que se unen a la de El Sablón. «No deja de reconocerse la apuesta por la calidad que venimos haciendo año tras año. Sobre todo, teniendo en cuenta que disponemos de más de 40 playas que, lógicamente hay que cuidar y preservar, pese a que tampoco tengamos competencias exclusivas en la materia», recuerda Álvarez Campillo. Se reconoce una vez más la instalación museística del Aula del Mar y, por primera vez, un recorrido para conectar dos playas, un museo y dos paseos de gran valor paisajístico como son los del Río Carrocedo y San Pedro. Según la propia regidora, aquí se unen en positivo varios factores «medio ambiente, turismo, diversificación de la oferta de ocio, calidad, etcétera», manifiesta.
Además de esta consideración, las playas orientales también forman parte de otro tipo de distinciones turísticas. Así Llanes y además Ribadesella, recibían de manos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, las banderas 'Q' de Calidad concedidas por el Instituto para la Calidad Turística. Los arenales de Toró y Palombina, en Llanes, y la impresionante playa de Santa Marina, en Ribadesella, son este año las instalaciones que comparten esta condecoración.