«Firmamos por un verano como 2011». Lo que, en palabras de Bernardo Alija, presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur), significa firmar por un verano de clientes y reservas contadas. Escasamente contadas. El estío de 2012, que vacacionalmente hablando arrancó a las 15 horas del pasado viernes, no pinta bien en Asturias. Todo lo contrario, las grises previsiones se han oscurecido aún más con la marea negra que cubre la costa de Carreño. Los empresarios turísticos lo tienen claro, al drama ecológico unen que, «pese a que no somos un destino de playa», están convencidos del «desastre que supone la repercusión nacional del vertido».
Así lo aseguraron tanto Tony Amieva, vicepresidente de Campings de Asturias, como Miguel Tascón, propietario de una cadena hotelera gijonesa y miembro de Hostelería de Gijón, Carreño y Villaviciosa. Este último aseguró que «esperemos que el vertido se controle pronto, porque el verano está muy parado. Ni con precios bajos, que los tenemos, se vende». Se refiere a la disponibilidad real, comprobada en las principales centrales de reserva por internet, para pasar fines de semana en Asturias con costes de 92 euros por noche y pareja en hoteles de cinco estrellas. Con desayuno incluido.
Con esas tarifas en la máxima categoría, el resto de opciones de alojamiento han tenido que hacer encaje de bolillos, lo que significa congelar tarifas y sumar valor añadido a la entrada. Para empezar el verano, y pese a que el viernes era festivo en Gijón, era posible alojarse en la categoría más elevada de la ciudad, las cuatro estrellas, por 69 euros por pareja y noche, un precio más propio de temporada baja.
Quizás porque Gijón, motor hotelero de la región, junto con Oviedo, ha acusado el mal inicio del año, con una caída del 15% de las reservas, lo que supone perder casi 35.000 pernoctaciones.
Bernardo Alija lo tiene claro «al perro flaco, todo son pulgas. El vertido nos llega en un momento en el que estamos notando cómo la gente tiene miedo a perder el trabajo, a perder capacidad adquisitiva». Esa preocupación del cliente le lleva a que este año «más que nunca», se busque «la oferta de última hora».
Concentración en Gijón
Una última hora que, en Asturias, estará marcada por la disponibilidad, ya que el Principado ofrece hasta 82.382 plazas, lo que le convierte en líder del Norte, tras Galicia.
Para llenar tanta cama, sobre en todo en el subsector rural, en el que con 16.955 el Principado es líder del país, la opción no puede limitarse a bajar precios, sino, también, a sumar atractivos a los que ya de por sí tienen las vacaciones de verano. En esa línea se mueve Tony Amieva, que tras convertir al mayor camping de Asturias, el municipal de Deva, en la piscina rural de la ciudad, ahora se levanta como alojamiento ideal para actividades deportivas. «Se nota la crisis, pero hasta el 8 de julio en Deva habrá 1.300 extranjeros de la concentración mundial cicloturista. Estos eventos son los que llenan».