El arranque del nuevo copago farmacéutico, un sistema que acaba con la histórica gratuidad de las medicinas para los pensionistas, está siendo dificultoso y complejo en Asturias. Después de tres días de confusión, desconcierto y errores en la aplicación del nuevo sistema de financiación de los medicamentos, la Consejería de Sanidad admitió ayer por vez primera que estaba habiendo problemas. Las principales complicaciones se están dando en las farmacias debido a la propia complejidad del copago que desde el pasado día 1 de julio tiene que discernir entre seis grupos de usuarios: los exentos, los pensionistas que se subdividen en tres grupos, los trabajadores activos (otros tres colectivos) y el personal de las mutuas. En total, 1.060.645 usuarios asturianos (355.041 de ellos, pensionistas) para los que se encarecen los fármacos y que pasan a pagar los productos recetados en función de su nivel de rentas. Cada uno de ellos tiene un código de identificación, que van del 001 para los exentos, al 006 para el que más paga, los trabajadores con rentas superiores a 100.000 euros anuales que deberán aportar el 60% del precio del fármaco.
El consejero de Sanidad, que ayer compareció en rueda de prensa al término del Consejo de Gobierno del Principado, admitió que ha habido fallos en la asignación de los códigos. Faustino Blanco atribuyó estos errores a los datos inexactos que en su día transfirió el Ministerio de Hacienda a las autonomías y aseguró que los fallos serían subsanados de oficio a la mayor brevedad posible.
Los pensionistas son los que mayores trastornos se están encontrando. El nuevo sistema de financiación obliga a los jubilados a pagar el 10% del precio de los medicamentos. Lo hace con un tope mensual de 8, 18 y 60 euros en función de las rentas que percibe cada jubilado fijadas en 18.000, 100.000 y más de 100.000 euros, respectivamente. Cada pensionista tiene o debería tener asignado un código de identificación fiscal y en función a ese dato las farmacias le aplican el copago. El dinero que aporten de más tendrá que serles reembolsado. El problema es que el Principado carece aún de un sistema automático de devolución y no lo tendrá, al menos, hasta octubre.
El consejero de Sanidad aconsejó ayer a los pensionistas que «conserven el tique de la farmacia» hasta que se hagan efectivas las devoluciones. No será el usuario el que deba reclamar sino que será la administración, a través de los centros de salud, la que se ponga en contacto con los pensionistas. La aplicación del decreto para el copago «es un tema complejo», explicó Blanco. Tanto que la Administración del Estado demoró hasta mediada la semana pasada para remitir los ficheros con la información sobre usuarios afectados. «En tiempo récord» se cargó esa información en la base de datos asturiana y se cruzaron los datos con los propios de la Administración regional. «Si hay errores se corregirán», insistió el consejero de Sanidad que pidió a los pacientes paciencia y tranquilidad.