Se esperaba desde hace tres meses, pero ayer se hizo oficial. Alas Aluminium, una de las empresas que estaba llamada a ser emblema de la reconversión económica en las cuencas mineras, entra en liquidación. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Oviedo hizo público ayer el anuncio después de que ningún empresario haya presentado una oferta de compra por la compañía, que abrió sus puertas en 2004 en una antigua escombrera del pozo María Luisa de Ciaño. Hasta ahora, estaba en vigor la fase de convenio; esto es, si hubiera aparecido algún inversor, hubiese tenido que llegar a un acuerdo con los acreedores para seguir con la actividad y la razón social de la compañía. A partir de ahora, la sociedad se disuelve, la empresa desaparece, los responsables cesarán en sus funciones y serán sustituidos por la administración concursal. En el supuesto de que aparezca algún empresario, podrá adquirir los activos, pero con una razón social distinta a la de Alas Aluminium.
La compañía llegó a tener 270 trabajadores fijos, que fueron despedidos con una indemnización de 20 días por año trabajado. Según explican fuentes sindicales, «todos están buscándose la vida; tan solo quedan dos o tres en la fábrica, ayudando a los administradores concursales, pero los demás están desvinculados de la compañía. Están buscándose las habichuelas». Son conscientes de que la época en la que se abre la fase de liquidación es «mala», pues se produce a principios de julio, en una época casi vacacional y, si no hay impugnaciones, esta nueva etapa seguirá su curso a finales de julio y en agosto apenas hay movimiento.
«Lo más probable es que lleguemos a septiembre sin noticias. No obstante, estamos a la expectativa y confiamos en que aparezca algún empresario interesado en seguir con la actividad», continúan las mismas fuentes. «Desde el inicio del conflicto hemos pensado que si aparece un inversor, lo más probable es que sea ahora, puesto que en esta fase tiene más ventajas», añaden.
16 millones de fondos mineros
Hunosa -que participó como socio público en el capital social, a través de su filial de diversificación económica, Sadim- le cedió el suelo. Asimismo, recibió 16 millones de euros de fondos mineros (12 para su instalación y cuatro, para una ampliación posterior», aunque algunas fuentes cifran esta cuantía en 22 millones.
Cuatro años después de su inauguración, la firma, dedicada a la transformación de aluminio, ya arrojaba pérdidas. Aparte de que «no había una gestión organizada», según apuntaron los trabajadores en su momento, «quiso crecer demasiado rápido. Hizo una inversión muy grande en un corto espacio de tiempo, aprovechando las subvenciones, cuando aún no tenía atado el mercado y, en 2009, con la crisis, la situación se agravó».
Llegó el primer expediente de regulación de empleo, hubo cambios en la dirección y la ejecutiva decidió renegociar la deuda. El Gobierno regional socialista decidió avalar a la firma con 7,6 millones y, como garantía, la empresa constituyó una finca inscrita a nombre de Alas Aluminium. Dado que incumplió su compromiso con los acreedores y a instancias del Banco Santander, el Principado deberá hacer frente al pago de esos 7,6 millones. Alas acumuló una deuda de 60 millones.