En apenas una década, desde que en 1999 abrieran la puerta discográfica, Estopa, David y José Muñoz, tanto monta, monta tanto, se han convertido en una referencia musical que trasciende las propias partituras y se han encarnado en iconografía popular. Los chicos de Cornellá que empezaron trabajando en un bar o en una filial de la SEAT -de ahí les viene el nombre, de un encargado que animaba a los operarios al grito de «¡dadle estopa!»-, están tocados por la gracia. Y lo mejor de todo es que ni se han subido a la parra de la fama, ni han olvidado las calles de su pueblo. El próximo jueves, día 12, llegarán a la plaza de toros de Gijón con su Gira 2.0. El mayor de los hermanos, David, lo cuenta para EL COMERCIO.
-El pasado lunes celebraron en La Cibeles la victoria de la selección española en la Eurocopa. ¿En la fiesta posterior hicieron muchas travesuras con sus amigos futbolistas?
-Había un ambientazo. Pero, sano, familiar, sin travesuras. Estuvo muy animado. Nos liamos a cantar, también con los Ketama. Y se armó un pollo gordo. Yo me fui a las cinco de la madrugada. Todavía quedó gente por allí...
-Han compuesto la canción oficial de la selección. ¿De dónde llega la inspiración para algo así?
-La idea estaba clara: el juego de equipo. Sin regates individuales para quedar bien. Y eso es un ejemplo de calidad, en estos tiempos tan individualistas, que vale para el fútbol y para muchas otras cosas.
-En el disco, participaron a modo de coro algunos futbolistas. ¿Quiénes son los que cantan peor? Desde la televisión, acudiendo a otra escuadra, la italiana, Buffon desafinaba como si le fuera el alma en ello...
-Pues, por analogía, en España el que peor canta es Casillas. No canta ni debajo del larguero, que en eso es el mejor. Y el que podría grabar un disco es Sergio Ramos. Canta que te cagas, toca el cajón y creo que la guitarra.
-Bueno, volviendo a Estopa, ¿cuánto les queda de Cornellá y de su espíritu original?
-Cornellá es nuestra Ítaca, a la que siempre volvemos. Las plazas, las calles, las señoras mayores sentados en los bancos... Es el lugar donde yo me encuentro en casa.
-Hace unos meses, EL COMERCIO entrevistaba al mayor de Los Chichos, Emilio, quien decía que Estopa se había criado con ellos. ¿Lo asume así?
-Sin ninguna duda. Yo los conocí a través de cintas que tenía mi padre, no sé si verdes o grises -porque se habían descolorido-. Ese sonido magnético de Los Chichos me impregnó de por vida.
-Ellos se consideran los creadores del flamenco-pop. ¿Estopa, de la ultrarrumba?
-Ultrarrumba, por decir algo. Lo que no somos es pop. Y en este último disco, hay muchos estilos nuevos, de Memphis, del jazz de los 40, rumbitas por derecho, baladitas... Antes, éramos más cerrados.
-Los críticos dicen que su madurez comenzó con 'Voces de ultrarumba'. ¿Coincide con esa apreciación?
-La verdad es que no sabría decir a partir de qué momento podría comenzar. Sí creo que en este disco se observa esa evolución.
-Incorporan sonidos tecnológicos. ¿No hay una cierta contradicción con la naturalidad sustantiva que se le supone a Estopa?
-A mi siempre me ha gustado el rap y el hip hop, de los que no puedes cambiar sus bases. Pero puedes jugar con una batería real y una irreal. La mezcla tienen su puntito.
-David yJosé... ¿Quién es Caín y quién es Abel?
-Los dos somos Abel. Nos llevamos de puta madre y hemos estado siempre juntos, desde la escuela o la fábrica. Sólo hay una diferencia de edad de dos años y unos meses, por lo que hemos podido compartir amigos y proyectos. Somos una sociedad perfecta, porque con José es imposible enfadarse...
-¿Esto de ser tan buenos como Abel tiene algo que ver con haber nacido frente a una comisaría de policía?
-Eso tiene sus cosas buenas y malas. Cuando en el parque éramos unos chavalillos, con las litronas, los canutillos y demás, los policías, que nos conocían, era a quien daban las collejas, además de contárselo a nuestro padre...
-En fin, volviendo al presente, son de los pocos que realizan una gira en la que abundan los grandes recintos, que ya no llena ni Bruce Springsteen. ¿Es producto del éxito u osadía?
-Hacer giras en estos tiempos es de valientes. Y nosotros daremos cincuenta conciertos, en los que nos hemos esforzado por que sean lo más espectaculares posibles.
-¿Cuál es el antídoto para el veneno de la fama?
-Pues, seguramente, tener un hermano como el que tengo, amigos de verdad y una mujer que me pone los pies en el suelo. Este es un trabajo muy divertido y agradecido, una gozada. Pero no posee mayor categoría moral que el de la señora de la limpieza.
-¿Qué evocaciones le trae Asturias?
-Asturias es como introducirse en el verde de un cuento mitológico. Me han contado muchas leyendas ancestrales asturianas. Que se pueden acompañar de fabada...