La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) ha dado la razón a los restaurantes asturianos que en enero de 2010 denunciaron a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por «la gestión abusiva del cobro de tarifas en las bodas al escuchar música». Ya en diciembre de ese mismo año la CNC incoaba el expediente sancionador a la principal entidad gestora de derechos de autor atendiendo a dicha demanda, presentada en Asturias por el bufete Rebollo Abogados, y ayer, por fin, se conocía la imposición de la multa, que asciende a algo más de 1,7 millones de euros. Una multa impuesta «al considerar acreditado que ha abusado de su posición dominante en un mercado relacionado con la gestión de los derechos de propiedad intelectual» y, una multa, por otro lado que no contenta a los denunciantes, quienes la califican de «mínima». Esa es la palabra que emplea José Manuel González, gerente y propietario del Complejo de San Cucao, en Laviana, que, junto con la Campana, de Llanera, rubricaba la demanda.
Según él, «no debería bajar de 30 millones, porque es mucho más lo que ellos han robado en estos años de abuso continuo». Pese a todo están satisfechos porque se les ha dado la razón. Del mismo modo la Asociación de Hostelería de Asturias celebraba ayer la resolución «que atiende a los argumentos que desde hace tiempo defendemos». Cabe recordar que en un primer momento fueron tres los restaurantes implicados en la acusación. La Torre de Gijón era el tercero, pero se desligó del caso durante los primeros meses.
En su resolución, Competencia considera que la SGAE ha efectuado descuentos «de forma discriminatoria y no transparente» y ordena al organismo que ponga fin a la denominada «tarifa sustitutoria», vigente desde 2009. Esta tarifa grava con un 15% a aquellos empresarios que no notifiquen por anticipado el número y aforo de los eventos que vayan a celebrar al mes siguiente, mientras los miembros de las asociaciones con las que había firmado convenios tenían derecho a bonificaciones del 20% sobre la tarifa general, los empresarios individuales «ni siquiera conocían la posibilidad» de acceder a dichas reducciones en el coste.