La recaudación por impuestos da la medida del grado de actividad económica de una sociedad. El IVA es un buen termómetro del consumo, el IRPF lo es del mercado laboral... Que la situación actual, en plena recaída en la recesión, no es buena resulta obvio, pero los datos de ingresos fiscales confirman negro sobre blanco esa sensación. La recaudación del Estado en Asturias en los cinco primeros meses del año ha caído un 18,5% respecto del mismo periodo del pasado ejercicio, lo que en términos absolutos se traduce en una merma de recursos que roza los 210 millones de euros. Una realidad que lastra cualquier expectativa de reactivación y recuperación.
Son muchos los expertos y economistas que sostienen que el verdadero problema a la hora de cumplir con los estrictos límites de déficit que fija Bruselas no están tanto por el lado del gasto, incluso en un escenario de ajustes drásticos como el actual, como por el de los ingresos. El desplome de la recaudación por impuestos es general al conjunto de España, pero en Asturias se acentúa de forma especial. Ese 18,5% de caída, que supone pasar de 1.130 millones de euros a 921, es el más acusado del país.
Ninguna figura tributaria se salva de la quema y son el IVA y los impuestos especiales -que gravan los hidrocarburos o el tabaco- los más afectados. Curiosamente, los dos impuestos que están en todas las quinielas para ser retocados al alza por el Gobierno central en su nueva oleada de recortes. El IVA, principal indicador de un consumo hoy bajo mínimos, reduce un 14,8% su aportación en relación con mayo de 2011 y aporta 425 millones. En cuanto a los impuestos especiales, el descenso es del 17,5%, pasando de 65 millones a 53.
Tampoco se salvan Sociedades, aunque en este caso los datos todavía no son medibles con exactitud, ni el IRPF, si bien aquí la minoración es bastante más contenida. Los ingresos que se logran por esta vía caen apenas un 2,4%, pasando de 443 millones a 433.
Es en un escenario tan delicado en el que habrán de adoptarse de inmediato decisiones delicadas. La primera, el ajuste de 498 millones sobre las cuentas asturianas que el Consejo de Política Fiscal debatirá y previsiblemente aprobará en su reunión del jueves. Y segunda, esa previsible subida de impuestos que divide a los expertos entre quienes piensan que permitirá recaudar más y quienes opinan que por ese camino solo se conseguirá desincentivar todavía más un consumo privado que ahora ya late con un pulso apenas perceptible.
Si bien el descenso medio de la recaudación ronda el 5% en el conjunto del país, hay varias comunidades autónomas que se encuentran muy por encima de ese baremo. Junto al Principado destacan Extremadura (-15,2%), Murcia (-14,4%), Castilla y León (-12,8%) y Cantabria (-12,1%).