La gran expectación generada ante la que sería la primera comparecencia pública de Rodrigo Rato tras su imputación en el caso Bankia fue respondida por el exministro de Economía, exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y expresidente de la entidad financiera con meras «pinceladas» -según el mismo reconoció-, acerca de la situación económica mundial.
«No voy a hacer ninguna referencia al sistema financiero español», aseveró ante las reiteradas preguntas que se le formularon acerca del caso Bankia durante su estancia en el chalé de La Granda, donde fue el encargado de inaugurar los cursos de verano que organiza la Fundación Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos.
Las únicas alusiones que salieron de su boca acerca de la crisis económica española fueron para elogiar el proceder del Gobierno de Mariano Rajoy desde su llegada al poder. «Las autoridades españolas están realizando un muy importante esfuerzo de corrección de los desequilibrios macroeconómicos, y cumpliendo objetivos que seguramente este país debería haber abordado hace años», indicó el exministro. No obstante, Rato apuntó que esas reformas se están acometiendo «en un entorno muy difícil», lo que complicaría que se lograran los resultados deseables.
Y ahí se agotaron, para notorio descontento de alguno de los asistentes a su conferencia, las referencias de Rodrigo Rato a la crisis económica en la que se ha visto sumida España en los últimos años, y que se vio agudizada por el agujero económico en Bankia.
La conferencia del ex ministro a La Granda había estado precedida del intento del director del curso que ayer se inició, el presidente de la Cámara de Oviedo, Severino García Vigón, de desmarcarse de la invitación cursada a Rato para inaugurar los seminarios. «Quienes lo invitaron fueron los responsables de los cursos. Si ha considerado oportuno venir, es porque tendrá algo que decir», afirmó el también presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) momentos antes de que el exdirector del FMI llegara en medio de importantes medidas de seguridad al chalé gozoniego de La Granda, sede de ArcelorMittal.
Apoyos
Contrariamente a lo habitual en la sesión inaugural de los cursos de verano de la Fundación Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos, ayer no hubo una nutrida presencia de representantes públicos: ni de los ayuntamientos de Avilés o Gozón, ni del Gobierno del Principado. El principal 'arrope' al invitado Rodrigo Rato vino de la mano del director de la fundación organizadora de los seminarios, el economista Juan Velarde Fuertes, quien no dudó en destacar la «sólida formación», la trayectoria política y la condición de «buen profesional» del ex ministro.
Entre los asistentes también destacó la presencia del ex presidente del Gobierno asturiano y ex compañero de Rato en el ejecutivo de José María Aznar, Francisco Álvarez Cascos. Ambos se saludaron al término de la conferencia del imputado en el caso Bankia, al igual que hizo el diputado de Foro Asturias en el Congreso, Enrique Álvarez Sostres.
Por parte del Partido Popular, la presencia más destacada sería la de la presidenta de la agrupación y concejala de Gijón, Pilar Fernández Pardo, aunque también acudieron a La Granda, según informaron posteriormente desde el propio PP asturiano, los diputados autonómicos Luis Venta y Susana López Ares.
En realidad, el colectivo con mayor presencia ayer en la sesión inaugural de los cursos era el de las varias decenas de profesionales de los medios de comunicación que cubrieron un acto en el que Rato se limitaría a reseñar la evolución de las relaciones financieras internacionales en las últimas décadas.
Tras repasar cuestiones como la creciente dificultad de países como España para 'colocar' su deuda pública en el mercado o las dudas en torno a la extensión de la crisis a países emergentes que parecían ser un 'colchón' para la economía mundial, Rato auguró una nueva crisis fiscal en Estados Unidos. Previsiblemente, se produciría tras las elecciones de noviembre «si no se toman decisiones» adecuadas, y que también podría tener consecuencias en Europa, dijo.
Tal vez el único 'mea culpa' entonado ayer por el expresidente del FMI fue cuando -acerca del papel jugado por dicha institución y por el Banco Mundial antes del estallido de la crisis-, indicó que «vivimos en la creencia de que la liquidez estaba garantizada por el funcionamiento de los mercados». Las últimas palabras de Rato durante su acto público en La Granda fueron, precisamente, para rechazar una nueva pregunta sobre la situación del sistema financiero español, momento que aprovechó Juan Velarde para dar por concluida la sesión.
Concentración de protesta
Tras ello, el ex ministro saludó a algunos de los presentes y se dirigió al coche que le sacaría de La Granda eludiendo el acceso principal, por Trasona, donde se hallaba una treintena de manifestantes convocados por la Corriente Sindical de Izquierda (CSI) fuertemente vigilados por una decena de dotaciones de la Guardia Civil. El coordinador comarcal del sindicato, Francisco Iglesias, expresó su rechazo a la presencia de Rato, «en unos cursos subvencionados con dinero público». Según dijo, «es intolerable que alguien que salió de mala manera del FMI y que está perseguido por la justicia por hundir Bankia venga aquí a dar lecciones». Al tiempo, reclamó que el Ayuntamiento de Avilés y Cajastur «actúen en consecuencia y retiren las subvenciones a la fundación organizadora de los cursos».