Se enfrentan a penas de cárcel que oscilan entre los catorce y los veinte años. Por eso, en la primera sesión del juicio por la muerte de la joyera leonesa Marta Villayandre, cuyo cadáver apareció abandonado en un barranco en el concejo de Lena, los dos imputados quisieron librarse de toda culpa y se acusaron mutuamente de ser los autores materiales de su muerte.
C. E. M. R. y O. T. R., colombianos, negaron ayer ante el magistrado de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de León haber arrebatado la vida a la mujer, de 40 años, que desapareció el 18 de enero de 2011 y fue localizada sin vida varios días más tarde, el 31 de enero, en un barranco de la localidad lenense de Parana.
A estas dos personas se les imputa un delito de homicidio, por el que el fiscal reclama catorce años de cárcel para cada uno, así como otro de robo con violencia, por el que pide cuatro. La acusación particular, por su parte, eleva la pena solicitada a veinte años al calificarlo como asesinato y no homicidio. Asimismo, Y. M. R. y M. M. R. están acusados de encubrimiento.
Durante el juicio, los dos principales acusados se han culpado el uno al otro de ser los responsables de la muerte de la joyera. C.E.M.R., que testificó en primer lugar, manifestó que el robo fue preparado por el otro acusado, O. T. R., para «sacar algo de dinero. El plan era llevarla a un piso, inmovilizarla, coger las joyas y dejar a Marta en un parque», dijo en la sala. Según su declaración, cuando Marta llegó al piso en que habían quedado para adquirirle las joyas, el otro acusado se abalanzó en la escalera «sobre la mujer y la agarró del cuello metiéndola dentro de la casa», aunque ella «peleó y gritó».
Durante todo el forcejeo, «que provocó mucho alboroto», apuntó que lo único que él hizo fue «agarrarla los pies porque se movía mucho» y que hubo un momento en que «por fin se calmó y dejó de gritar y pelear». Seguidamente, declaró que el otro acusado le dio las llaves del coche de la víctima para que fuera a por el vehículo y, cuando regresó, «estaba muerta, asfixiada y amordazada», contradiciendo así la declaración inicial realizada ante la Policía.
«Conciencia muy tranquila»
Una versión totalmente opuesta mantuvo O. T. R., que acusó a su compañero y a la Policía de mentir, negando cualquier tipo de implicación y asegurando que tiene la «conciencia muy tranquila». Además, aseguró que los dos testigos que aseguraron verle en Oviedo, le «confundieron con otra persona». O. T. R. apuntó también que no había «tenido ninguna participación» en el robo o asesinato, insistió en que C. E. M. R. se «ha inventado toda esa historia» y apuntó que estuvo el día de los hechos «hasta las 16.30 horas en la casa de mi cuñada con los dos niños».
El abogado de la acusación, Rafael Escamilla, manifestó que la familia de Villayandre, a la que él representa, confía en que se haga justicia. «Nosotros consideramos que está completamente acreditado que son los dos autores» y que «podría haber más personas implicadas».