Faltaban cinco minutos para las 11 de la mañana cuando un gran tumulto de gente miraba atónita hacia el pedrero cercano a la iglesia de San Pedro. Una joven de 24 años, residente en Llanera y cuya identidad responde a las iniciales E. C. C., permanecía inmóvil entre las rocas del pedrero situado entre las escaleras 0 y 1 de la playa de San Lorenzo. Se había precipitado, aparentemente de forma accidental, al vacío. De inmediato, numerosos ciudadanos dieron la voz de alarma. Hasta allí se desplazaron efectivos de la Policía Local, de Bomberos y del SAMU, que también contaron con la colaboración del equipo de salvamento de la playa.
Confusos, los testigos del accidente se mostraban incapaces de explicar qué había pasado. «Se sentó sobre la barandilla, por el lado de la playa; y, en un pequeño vaivén, se fue abajo», relataban. También insistían en que la joven no había hecho en ningún momento ademán de querer tirarse al vacío de forma voluntaria.
Una vez en San Lorenzo, los servicios de urgencias practicaron los primeros auxilios a la joven sobre la misma arena (la marea estaba baja en ese momento). Allí fue inmovilizada con collarín y, a continuación, evacuada por el equipo de Bomberos a través de la rampa número 2 de San Lorenzo. Una vez en la ambulancia, fue trasladada de urgencia al Hospital de Cabueñes, donde fue intervenida.
Según ha podido saber EL COMERCIO, la joven, estudiante de la Escuela Universitaria de Turismo, se habría fracturado dos costillas y presenta graves lesiones en las piernas y en los pies.
Un año complicado
El accidente de esta joven recuerda, pese a las diferencias, a los operativos organizados para el rescate de un joven que el pasado mes de octubre quedó atrapado en la escollera de Poniente después de que se le cayera un teléfono móvil entre las rocas. Fueron necesarias tres horas para sacarlo de allí. Dos meses después, un operativo de rescate socorría a una embarcación accidentada en la bocana del Puerto Deportivo. En aquella ocasión, un hombre de 48 años y su sobrino, de 10, fallecieron ahogados. También resultaban heridas otras tres personas que viajaban en la lancha.
En enero, un joven de 32 años apareció muerto junto al Cerro de Santa Catalina. Había echado a correr cuesta arriba por Cimadevilla, lo que extrañó sus amigos. Fueron ellos los que, después de buscarlo por la zona durante toda la madrugada, denunciaron la desaparición. El joven apareció muerto en una grieta situada justo debajo del 'Elogio del Horizonte'.