Mientras unos festejan «la alegría, el ambiente y el incremento en la recaudación» durante los diez días de Semana Negra, otros aseguran estar «encantados» con la ausencia de conflictos y los «aceptables» niveles de ruido. Son las dos caras de una misma moneda -comerciantes y vecinos- que vería con buenos ojos el regreso del certamen literario a los astilleros de El Natahoyo el próximo año.
La organización, por su parte, «agradece» las muestras de apoyo recibidas, aunque también quiere abrir un «espacio de diálogo» con la asociación de vecinos Pando, que ha demandado al Ayuntamiento por lo que entienden como un quebrantamiento del acuerdo firmado en 2008 para que la Semana Negra no volviese a la zona de Poniente. «Desde el principio pedimos disculpas a todos los vecinos por las molestias, que siempre las hay», explicó a EL COMERCIO el nuevo director del certamen, José Luis Paraja.
Pese a lo apurado de la decisión y poco tiempo de margen que hubo para preparar los astilleros de Naval Gijón, Paraja asegura haber estado «a gusto», y reconoce que «si fuera posible, seguiríamos aquí el tiempo que el Ayuntamiento lo permitiera». Respecto a la ubicación del año pasado, la polémica parcela junto al campus, la organización sostiene que «había mejor infraestructura, canalización eléctrica, saneamiento, tomas de agua... Y también estaba bien comunicada». Los astilleros, en cambio, «son más cercanos, está dentro de la ciudad y se puede ir caminando, también tienen más personalidad, cierto encanto que recuerda a los inicios de la Semana Negra y con un valor simbólico importante».
En cualquier caso, tanto Paraja como el presidente de la asociación de vecinos Atalía de El Natahoyo, Álvaro Tuero, coinciden en señalar la parcela junto al campus universitario -«municipal hasta que no haya sentencia firme»- como «el verdadero recinto ferial que necesita Gijón». Mientras tanto, «antes que perder el festival, lo pondría donde sea», concluye Tuero.
Desde esta asociación de vecinos se quiere remarcar el hecho de que «no hubo nada» negativo. «Creo que la gente está contenta con cómo han salido las cosas», asegura el presidente de Atalía, quien también reconoce que durante estos días no han recibido «ninguna queja». Además, subraya que «hubo más ruido cuando se hizo en El Arbeyal», y por este motivo habían solicitado al Ayuntamiento que trabajara para reducir la contaminación acústica. «Si el año que viene tenemos el mismo problema con la ubicación para la Semana Negra, esta asociación no tendría ningún problema en que se celebre de nuevo en los astilleros», afirmó Tuero, visiblemente contento por la «revitalización» del barrio.
«La verdad es que dio bastante vida a los negocios de la zona, y durante esta semana larga el barrio estuvo desconocido. La avenida de Galicia era una procesión de gente alegre, niños con globos... Con la que estamos pasando por lo menos logró quitar alguna pena», reconoce el dirigente vecinal.
Además, en uno de los apartados que más preocupaba a los habitantes del barrio, la seguridad, tampoco hubo quejas. «Parece que la Semana Negra no estuvo aquí», asegura Tuero, quien también valora «el asfaltado de la calle Palafox».
También está «encantada» con la Semana Negra Conchi Granados, empresaria de la zona. «Tanto clientes como vecinos me trasladaron su alegría por tener aquí el festival, ha dado vida al barrio y el verano se ha notado de verdad», explica. Además, «si cerrabas la ventana no se escuchaba nada», sostiene esta vecina de El Natahoyo que todos los días veía la noria a menos de 100 metros de su casa.
Sentencia en diciembre
Por su parte, el grupo de empresarios de Poniente que se organizaron en plataforma a favor del certamen literario en la zona cree que el emplazamiento «ha sido todo un éxito». En este sentido, aseguran que estos días «hubo un aumento del más del doble de clientes», algo «excepcional». Por ello, «una vez hecho el balance», organizarán una reunión para agradecer al Ayuntamiento la «oportunidad» y ofrecer su colaboración «para mantener aquí la Semana Negra en el futuro». Con todo, tanto la organización como el Consistorio deberán esperar al fallo de los tribunales -previsiblemente se conocerá en diciembre- para discutir dónde se celebrará la XXVI edición.