«El Festival está aún más vivo». El concejal de Empleo y Promoción Económica, Fernando Couto, resumió así la salud de la que goza el Festival Aéreo de Gijón en su séptima edición. Y eso que, como a todos, este año también le ha tocado hacer frente a los recortes. Sobre la bahía de San Lorenzo no se verá a las patrullas 'Águila' o 'Aspa', pero eso no restará ni un ápice de interés a un festival que, según Couto, «lejos de languidecer, brillará más que nunca».
También animó el concejal a que todos aquellos que acudan el próximo sábado al espectáculo no bajen ni durante un segundo la mirada del cielo de la ciudad: «Tenemos un avión sorpresa que hará las delicias de los asistentes», avanzó. Respecto al público, confió Couto en que no provenga solo del Principado. «Hemos hecho un esfuerzo para promocionar el evento en León y Santander y estamos seguros de que será un éxito». Este año, por primera vez, será una tarde de sábado.
Pero, después de siete ediciones, el Festival es ya mucho más que las turbinas de los reactores rugiendo sobre miles de cabezas. Exposiciones, bautismos de vuelo, conferencias y ciclos de cine también forman parte del programa. Una de las citas clásicas es la exposición en la Colegiata del Palacio Revillagigedo. Allí, los amantes de los aviones encontrarán todo tipo de objetos relacionados con la navegación aérea, en una muestra que permite recorrer la historia de esta práctica en España.
Maquetas de los helicópteros usados por la Armada española, una colección de insignias de vuelo de países como Cuba, Corea del Norte o la desaparecida URSS, o la barquilla de un globo aerostático ocuparán durante la próxima semana la sala de exposiciones de la Colegiata.
Regresan también, para calmar las ansias de los más aficionados, los dos simuladores de vuelo que permiten a los visitantes sentirse a los mandos de un verdadero reactor. De entre las novedades, una colección de relojes de cabina de piloto recuperados de aviones históricos y un 'pañuelo de escape' de la Segunda Guerra Mundial. Los aliados usaban esta prenda para pintar sobre ellos mapas y así conocer en caso de derribo o avería donde estaban las poblaciones amigas.
El cartel de Daniel González
Quien ayer más contento se mostraba era Daniel González Canal, flamante ganador del concurso de fotografía para elegir la imagen que ilustra el cartel del festival. Su instantánea -un 'Harrier' surcando el cielo delante de la iglesia de San Pedro- se verá por toda la ciudad. El orgulloso fotógrafo mencionó la suerte de «coger el momento justo» y animó a que el próximo sábado 28 todo el mundo acuda con su cámara, «buena o mala», a la playa San Lorenzo «porque es una oportunidad única de captar algo inusual, de hacer una foto diferente».