Apuestan por recuperar la funcionalidad y la homogeneidad en la calle Jovellanos. EL COMERCIO se ha puesto en contacto con tres arquitectos gijoneses -Diego Cabezudo, Cosme Cuenca y Antonio Fernández Morán- para que diesen sus puntos de vista sobre la peculiar situación urbanística existente en este emblemático vial de la ciudad. «Es complicado decidir sobre el edificio del Bariloche. Cierra, por su configuración, la plaza del Parchís. Eso sí, los otros dos edificios son martillos que no pintan nada ahí. Si se hubiera mantenido la misma línea en toda la calle hubiera sido diferente», indica Cabezudo, para quien el Ayuntamiento ha catalogado «muchos edificios». Una opinión que comparte Antonio Fernández Morán. «Se han catalogado edificios por los años que tienen en vez de por el diseño realizado», indica.
Antes de aventurarse en ofrecer una opinión definitiva, este arquitecto sitúa al ciudadano en la unión entre las calles Jovellanos y Los Moros. «De haber una demolición se vería hasta La Providencia», reflexiona acerca de una propuesta que convertiría la cambiante acera en un espacio amplio para el paso de peatones. También recuerda varios antecedentes, «desarrollados cuando Paz Fernández Felgueroso era alcaldesa de Gijón». «Se estuvo a punto de acometer esta actuación pero no hubo unanimidad, así que se decidió esperar», añade.
De todas formas, las dudas surgen en Fernández Morán cuando analiza el tamaño del solar resultante después de un hipotético derribo. Para él, es posible que las promotoras no encuentren atractivo construir allí si el espacio disponible no les permite cosechar unos mínimos beneficios. «El margen de rentabilidad podría ser muy estrecho», sostiene.
Soportales, una alternativa
Cosme Cuenca se muestra favorable a la recuperación de la homogeneidad lineal en la calle Jovellanos. «No tendría mayor reparo, a no ser que la ciudadanía, que es soberana, dijera lo contrario», indica. Entre sus argumentos, eso sí, asegura comprender las posturas de los que abogan por mantener la situación tal y como está. «El conservacionismo da muestra de una época. No es un desorden creativo, es una manifestación un tanto esquizofrénica (la de la calle Jovellanos) que sirve también de razón para mantener el espacio. Son dos posturas enfrentadas», anota.
A pesar de ello, Cuenca mantiene su apuesta por recuperar la funcionalidad de la acera, de ampliar un espacio destinado al tránsito de peatones. Lo hace, sin embargo, revisando una de las posibilidades planteadas por Urbanismo, que pasa por el retranqueo de los bajos comerciales de estos los tres edificios afectados.
«No son dos posturas incompatibles. Yo estudiaría hasta las últimas consecuencias la posibilidad de crear soportales en los bajos. Así, se mantendrían los edificios y la acera sería más amplia», agrega. Habría que estudiar, en el caso de mantener las construcciones, la posibilidad de igualar las alturas con los edificios adyacentes.
El debate hace recordar el proyecto de mejora de las fachadas del Muro. Hace diez años, los estudios de los arquitectos Ángel Mayor y Ramón y Jorge Palat ya propusieron derribar las tres edificaciones e igualar las paredes medianeras que son visibles en la zona de la calle Jovellanos. En aquella ocasión, con Jesús Morales como concejal de Urbanismo, el grupo municipal socialista se encontró con la oposición de PP e IU. Fueron totalmente contrarios a la descatalogación de los tres edificios en cuestión. Las construcciones que se habrían levantado en los solares resultantes habrían igualado en altura de todos los tejados, mientras las fachadas seguirían una línea estética similar a las de los frontales que han sido rehabilitados dentro del plan del Muro, con un importante dominio de las cristaleras.