Es posible pasar el primer fin de semana de agosto en un cinco estrellas asturiano, ubicado en plena capital, por 70 euros al día. Precio por pareja. Con desayuno incluido. Y reservando con menos de una semana de anticipación. Y sin trucos. La hotelería asturiana ha vuelto a bajar tarifas al encontrarse con que llega agosto y la tasa de ocupación no se acerca ni al 70%, cuando en años anteriores el mes vacacional por excelencia se saldaba con varios llenos. Pero, como dice el presidente de Hostelería de Gijón, Carreño y Villaviciosa, el de 2012 «es un verano nefasto. La caída del consumo es impresionante».
Y para hacer frente a ese bajón del gasto turístico -muy afectado por los altos niveles de paro, los recortes en servicios sociales y, especialmente, el incremento del IVA y la supresión de pagas extra-, si los cinco estrellas piden 70 euros por noche, el resto de la oferta hotelera asturiana se sitúa ya a niveles de temporada baja.
Ejemplos los hay abundantes en las principales centrales de reserva por internet: cuatro estrellas urbanos y céntricos por 59 euros al día -también en agosto, también en fin de semana y, también en habitación doble con desayuno incluido- y tres estrellas, igualmente urbanos y céntricos, por 39 euros. En una tarifa que no sólo incluye desayuno, sino que para competir con la bajada de precios de las categorías más altas, acepta tres personas por habitación.
Cántabros y vascos, más caros
De este agosto low-cost en la hotelería asturiana no se libran ni los establecimientos más emblemáticos. La sede de los Premios Príncipe de Asturias, el famoso Hotel Reconquista, tiene la tarifa por día en fin de semana en 112 euros, la mitad de lo que pide su homólogo santanderino, el Hotel Real, y siete veces menos de lo que cuesta pasar el mismo fin de semana en el María Cristina de San Sebastián.
Ni tampoco se libra de esta oferta a la baja la hotelería gijonesa, a l que la Semana Grande no parece ayudar a captar turistas. En el fin de semana en el que se inician las fiestas, el del 10 al 12 de agosto, es posible alojarse en la villa de Jovellanos por 76 euros al día. En pleno centro y en 3 estrellas. No hace lo mismo Bilbao, que aunque comparte con Gijón calendario festivo, no ofrece alojamientos por debajo de los 91,5 euros.
Los motivos para esta diferencia de precios se centran en la mayor disponibilidad de alojamientos que ofrece Asturias. Con 23.375 plazas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), y 30.797, según el Sistema de Información Turística de Asturias (SITA), es tras Galicia el líder en oferta hotelera del Norte. Y una ocupación del 70% en agosto significa que están libres entre 7.000 y 9.000 habitaciones.
Una situación que se agrava si se tienen en cuenta que, según los datos del INE analizados por EL COMERCIO, en los primeros seis meses del año el nivel de reservas ha bajado casi un 4%. Son 42.869 pernoctaciones menos, fruto de una menor llegada de turistas. Un 5,5% menos que, en visitantes, son 31.654 menos.
Por ese motivo, los empresarios ven difícil poder superar en positivo un año en el que la crisis económica que habían parecido eludir en ejercicios anteriores les ha golpeado de lleno. Directamente cifran en un 40% la caída de la rentabilidad, una situación que, como explica el empresario hotelero Javier Vidal, propietario del gijonés Hernán Cortés, «ni llenando ganas dinero y los precios no se pueden ajustar más».
Del negro panorama que pinta la hotelería sólo parecen salvarse los campings, que logran buenos resultados con sus bungalós. Porque la otra gran pata de la oferta de alojamientos tampoco lo tiene mejor. Desde la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur), el vicepresidente, Adriano Berdasco, avanza ya que «julio ha sido terrorífico. El que más ha tenido ha logrado un 40% de ocupación», unos niveles que, como los precios, convierten a la tasa de ocupación de verano en invernal.