El ex director del Banco Pastor de Cangas de Onís utilizaba presuntamente los depósitos de los clientes a plazo fijo para realizar sus inversiones en el sector inmobiliario. La auditoría interna realizada por el Banco Popular con motivo de la integración de su oficina de Cangas de Onís con la del Banco Pastor en esta misma localidad, a raíz de la fusión de ambas entidades, ha desatado toda una 'banca paralela' supuestamente efectuada por quien fuera el director de la sucursal del Banco Pastor durante la última década, Manuel Mori. Aunque la investigación aún no ha finalizado y por lo tanto la cifra podría ser aún mayor, hasta la fecha se llevan contabilizados ya más de dos millones de euros estafados.
Según fuentes cercanas a la investigación, Mori podría haberse apropiado del dinero que le confiaban sus clientes para fondos a plazo fijo sin llegar a realizar apunte alguno en la contabilidad del banco. Con este dinero en 'b', y siempre según las mismas fuentes, realizaba inversiones en el sector inmobiliario no autorizadas por los clientes, a quienes engañaba ingresándoles sus correspondientes intereses en cuenta, o haciéndoles ver que el proceso era el correcto.
Cuando el plazo fijo vencía y los clientes decidían disponer de sus fondos, o bien ya habían sido repuestos por el propio director gracias a los beneficios de las inversiones realizadas, o éste les ingresaba dinero procedente de otros clientes. Se cree que si Manuel Mori no se lucró directamente, sí al menos pretendía hacerlo, pero la crisis económica pudo hacer que este complicado engranaje se le viniera abajo como si de un castillo de naipes se tratara y que empezaran a aflorarle los primeros problemas.
Esto, sumado a la fusión del Banco Popular con el Banco Pastor mediante absorción en octubre de 2011, que le relegó de su cargo como director, le dificultó en gran medida mantener toda esta trama que ya venía construyendo durante años y que finalmente fue descubierta. Nada más detectarse el presunto fraude, la entidad bancaria suspendió de empleo y sueldo al ex director e inició una exhaustiva investigación en la que se está revisando recibo por recibo todos los movimientos de la oficina del Banco Pastor en Cangas de Onís en los últimos años.
El objetivo es comprobar el alcance exacto del desfalco y localizar a todas las personas que pudieran estar afectadas por este supuesto engaño y que, hasta la fecha, no supera la veintena. La entidad bancaria ya se ha puesto en contacto con la práctica totalidad de las personas afectadas y ha insistido en lanzar un mensaje de tranquilidad a todos los clientes de la entidad. «A falta de concluir la recién iniciada investigación, consideramos que los clientes que pudiesen estar afectados deben estar tranquilos ya que, donde el Banco Pastor tenga pruebas fehacientes del registro y evolución de las operaciones, no sufrirán perjuicio económico alguno», declaran.
Afectados
Aunque son varios los afectados que se han puesto en contacto con EL COMERCIO ninguno quiere por ahora salir del anonimato «porque estamos en conversaciones con el banco», explicaba una afectada a la puerta de la ya fusionada sucursal de Cangas de Onís, donde ayer se podía ver un goteo constante de clientes.
«Soy cliente del Banco Popular, y no del Pastor, pero con todo este revuelo vine para comprobar que no había pasado nada con mi dinero y todo está en orden», celebraba ayer Gerardo Palomero, vecino de Cangas de Onís. Lo mismo que María Amparo García, que tenía sus ahorros en el Banco Pastor de Cangas de Onís y ayer se acercaba a la oficina para quedarse más tranquila. «Todo está bien pero me consta que hay gente que no puede decir lo mismo, sobre todo los que tenían dinero a plazo fijo. Es una desgracia pero tengo que reconocer que no me sorprendió mucho. Siempre pensé que no era muy legal», asegura.
No así Vicente Caso, también cliente del Banco Pastor y especialmente incrédulo sobre la supuesta trama de Manuel Mori. «Es un paisano muy campechano de aquí de toda la vida y me cuesta creer que todo esto sea verdad. Estuve con él hace apenas un mes y estaba tan normal. Yo creo que alguien lo utilizó», opina.
Aunque el ambiente se nota tenso en la entrada y salida de algunos de los clientes, otros como María Dorinda Fernández y Roberto Fernández mostraban total normalidad a la puerta de la oficina. «Vinimos a sacar un dinero y nos atendieron con total normalidad, sin ningún problema», dicen. Una normalidad, eso sí, relantizada estos días por el elevado número de clientes que se acercan a la sucursal. «Yo por suerte tenía el dinero en el Banco Popular y no en el Banco Pastor, pero desde que los fusionaron siempre hay mucha cola y ahora con todo este lío mucha más», explicaba Ana Cuesta.