El presidente local del Partido Popular, Joaquín Aréstegui, será el nuevo delegado en Asturias de Sepides, entidad de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) dedicada a la promoción de inversiones y a la gestión inmobiliaria. En el caso de la comunidad autónoma, la actividad de la entidad que asumió el papel de la antigua Infoinvest se centra casi en exclusiva a la gestión del avilesino Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA), donde también tiene su sede.
Aréstegui, en principio, tomará posesión de su nuevo cargo el próximo lunes, momento en el que asumirá el puesto que desde el año 2004 venía ocupando Carlos Robles, a quien ya se ha comunicado su cese.
La gestión de Joaquín Aréstegui a partir de ahora se deberá centrar en el desarrollo de los proyectos pendientes en el PEPA, si bien Sepides cuenta con propiedades inmobiliarias de menor relevancia también en los concejos de Riosa, Morcín y Gijón.
Entre las cuestiones pendientes en el Parque Empresarial Principado de Asturias se encuentran aspectos como el futuro del aparcamiento subterráneo del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, que requirió una inversión próxima a los cinco millones de euros y que permanece cerrado a la espera de que se concrete su destino. En principio, está pendiente de aclarar quién asumirá su gestión, aspecto que quedó paralizado a raíz del conflicto por la gestión del centro que enfrentó al Gobierno asturiano y la Fundación del Centro Niemeyer.
Pero en lo que se refiere a la propia gestión del PEPA, uno de los proyectos de mayor calado es el proceso para ampliar el recinto industrial con la urbanización de la parcela AD-6, de unos 70.000 metros cuadrados de superficie y para la que se había previsto en su día una inversión próxima a los 1,7 millones de euros.
Se trata de un espacio ubicado junto al solar de la antigua central térmica de Ensidesa, en dirección a Trasona. No obstante, el proyecto tiene varios condicionantes: a la falta de dinero público para nuevas inversiones se une el hecho de que afecte a instalaciones de las empresas Fertiberia y Productos Dolomíticos, y que esté condicionada por el desarrollo del proyecto del paralizado polígono industrial de Retumés.
Otro proyecto que quedó en el aire y que se había anunciado durante la gestión de Carlos Robles era el de la construcción de 16 naves nido en la zona de de la parcela APR-3, entre la rotonda de La Palmera y el espacio ya urbanizado como polígono industrial de la ladera de Valliniello.
La idea inicial de dicho proyecto de naves nido planteaba la construcción de 16 espacios cubiertos de unos trescientos metros cuadrados de superficie para albergar pequeñas actividades industriales de nuevas empresas, un planteamiento similar al desarrollado por la Cámara de Comercio en los espacios que construyó y gestiona en las inmediaciones del Hospitalillo de Ensidesa, también en el PEPA.
Isla de la Innovación
Por último, entre los proyectos cuyo futuro deberá gestionar ahora el presidente local del PP, Joaquín Aréstegui, se encuentran las parcelas propiedad de Sepides que están afectadas por el proyecto de la Isla de la Innovación, y que son las más cercanas al Centro Niemeyer. Se trata de los espacios ubicados entre el equipamiento cultural y el puente Azud, y desde esa estructura, hasta las inmediaciones de las baterías de cok de ArcelorMittal. En su día, se estimó el coste de su urbanización en cerca de tres millones de euros.
En todos los casos, esos proyectos se han visto afectados por el drástico recorte de fondos para nuevas inversiones. Según explicó el ya cesado Carlos Robles, esa merma de financiación ha afectado incluso a proyectos menores, incluso para acometer determinadas demoliciones o para la limpieza de solares pendientes de desarrollar.
Por otro lado, el modo en que le fue comunicado su despido fue ayer criticado por el propio Robles, quien anunció su intención de presentar una denuncia por despido improcedente. Según explicó el cese le fue comunicado con el argumento de que respondía a «causas organizativas» que él rechaza. Desde 2004, asegura, estaba contratado como trabajador fijo, no como cargo de alta dirección, y compartía sede de Sepides con un ingeniero y un administrativo. Robles también ha criticado el hecho de que se le notificara el cese con apenas 24 horas de antelación.