El Jardín Botánico Atlántico de Gijón ha dado un nuevo paso para hacerlo más atractivo a los visitantes y ampliar, de esa forma, el número de personas que se acerquen a disfrutar de sus bellezas internas. Se trata de las visitas guiadas, todas ellas gratuitas, que se pusieron en marcha anteayer y que se mantendrán, a partir de ahora, como una actividad más de esta instalación municipal. Si el pasado mes de abril se rebajó, de forma sustancial, el precio de la entrada -que pasó de los 5,70 euros de antes a los 2,90 euros actuales- ahora, por ese mismo precio, las personas que lo deseen podrán visitar el Jardín Botánico acompañados de un experto, que les explicará todos los detalles de plantas, árboles y de todo el equipamiento de la instalación.
Las visitas guiadas han sido concebidas para un máximo de 30 personas, de tal forma que la comunicación entre el guía y los visitantes sea total y pueda, incluso, resolver las dudas o preguntas que puedan surgir en cada momento.
Para el horario de verano y hasta el día 30 de septiembre, se realizarán todos los días, de martes a domingo, a las 10, 12, 16 y 18 horas. Luego, en la temporada de otoño-invierno, se mantendrán las mismas horas, salvo la última. La duración de todo el recorrido es de, aproximadamente, dos horas, y es recomendable hacer una reserva previa telefónica, al número 985185130, para evitar posibles aglomeraciones.
El hecho de que la visita guiada sea totalmente gratuita y por el mismo precio -2,90 euros por persona- que la entrada al Botánico, hace que esta actividad, presumiblemente, vaya a ser muy demandada aunque, por supuesto, el visitante también puede hacer su visita por libre y el tiempo que considere oportuno.
Desde la pasada primavera, en que el Ayuntamiento de Gijón decidió bajar a la mitad el precio de las entradas, el número de personas que ha acudido al Botánico se ha multiplicado y, sobre todo, se notó el aumento el pasado mes de julio y en estos primeros días de agosto. Las visitas guiadas pretenden, en este sentido, ser un acicate más y una forma de atraer visitantes al museo vivo que cada temporada, veraniega o invernal, cambia sus formas.