Rafael Prieto es el presidente de la empresa Eolo Sport, que la semana pasada superó un preconcurso de acreedores tras firmar la refinanciación de su deuda con once entidades bancarias. Tras salvar la grave situación un minuto antes de que sonara la campana, el presidente del grupo asturiano fabricante de juguetes innovadores y elementos para la práctica del deporte al aire libre, que tiene sedes en Gijón, Hong Kong y Miami, se muestra ahora esperanzado ante el futuro de su empresa. La dura experiencia, provocada por un problema de tesorería, le ha llevado a varias reflexiones. «La financiación tradicional de las empresas ya es historia», asegura.
-¿Por qué una empresa como Eolo Sport, con más de diez millones de euros en activos, acaba en un preconcurso de acreedores?
-Cuando entramos en 2011 había una serie de inversiones realizadas de las que esperábamos su retorno en 2012 y 2013. A finales de 2011 nos encontramos, tras haber invertido un dinero importante, con que China no admitía ya cartas de crédito de España y que había que pagar por adelantado. La fabricación de nuestros productos lleva un periodo largo de ejecución y, así de claro, sin financiación no pudimos pagar. Empezamos a paralizar proyectos y a parar pedidos de forma estrepitosa. En China no tenemos fábrica propia y eso nos produjo todos los problemas. Como consecuencia de ello perdimos el contrato con Decathlon para vender en China, lo que supuso un problema muy serio.
-¿Cuándo constataron que no tenían más alternativas que acudir al preconcurso?
-A partir de junio del año 2011 nos confirmaron que no podíamos tener financiación y en ese momento necesitábamos cuatro millones de euros. Sin embargo, solo logramos un millón. A partir de ahí vimos que íbamos a tener que buscar alternativas y, finalmente, en mayo de este año acudimos al preconcurso como la última posibilidad que había para salir adelante.
-¿Dónde falló su empresa?
-Durante los últimos 10 años todos hemos cometido errores, pero en los últimos tres, más aún. Hace cuatro o cinco años la crisis no nos había afectado. La empresa seguía tirando para adelante y creíamos que la cosa iba maravillosamente bien y que todo era fantástico. Sin embargo, habíamos apostado por un futuro a corto y medio plazo y ese fue nuestro error.
-¿Por qué una empresa floreciente como la suya se vio obligada a pasar por esta situación?
-El problema se produjo por errores cometidos entre todos. La banca no se dio cuenta de lo que estaba pasando, nosotros intuimos que podía ocurrir pero creímos que no se iba a producir nunca y luego, al final, se produjo y ocurrió el desastre. Hemos estado viviendo, invirtiendo y gastando en diez años lo de 30. Todos lo hemos hecho así, las empresas, los gobiernos. Y ahora tenemos que buscar alternativas.
«El futuro, vender en China»
-Finalmente la empresa ha superado el preconcurso de acreedores. ¿Qué conclusiones ha sacado de este proceso?
-La conclusión fundamental es que hay que buscar una alternativa inmediatamente a la financiación tradicional de la banca, que ya es historia. Reducir el gasto y más ahorro son los objetivos principales ahora. La financiación debe ser solo para momentos muy concretos. La cuestión es que una empresa invierte a medio y largo plazo y ese va a ser el problema. Espero que algún banco o capital riesgo vea que puede ser importante invertir con nosotros, que tenemos mucha experiencia y mucho más ahora que han caído muchísimas empresas de la competencia.
-¿Cómo lograron culminar el proceso de reestructuración y refinanciación de su deuda financiera para salir de la situación preconcursal en la que estaban?
-Ha costado muchísimo y fue una tarea muy dura. Lo hemos conseguido, pero fue a base de perder tres meses de la campaña. Teníamos previsto el inicio de la fabricación en Hong Kong para su consumo en China, pero lo hemos perdido. Llevábamos 25 años en China y cuanto tenemos la oportunidad de abrir ese gran mercado de consumo, la banca no confía en nosotros. No podemos fabricar allí y por lo tanto perdemos una gran oportunidad. En el futuro el negocio va a ser fabricar aquí para vender en China y no al revés.
-¿Pensaron que finalmente tendrían que acudir al concurso de acreedores?
-Hubo riesgo. La refinanciación de los tres millones de euros tenía que llegar antes de agosto para no perder otra campaña y uno de los once bancos con los que habíamos negociado dijo que no firmaba. Fue un momento delicadísimo porque para nosotros lo importante era poder empezar la campaña de 2013 a partir de este mes de agosto y lo hemos conseguido.
-¿Cómo convencieron a los bancos?
-Lo hicimos presentando planes de viabilidad correctos, fiables y sobre todo con un plan de ahorro que se está cumpliendo bien porque llevamos un 40% de gasto menos de lo que teníamos en años anteriores y eso convence a cualquiera.
-¿Prevén ajustes laborales?
-Tenemos una plantilla de 50 trabajadores e hicimos un ERE de siete. También hay una suspensión cautelar de 14 personas, pero el ajuste importante lo hacemos en gastos, no en otra cosa. El plan de viabilidad que les hemos dado a los bancos es bueno y eso da tranquilidad a cualquiera. Una de las cosas que queremos hacer es vender la nave que tenemos en Los Campones, en Gijón, y luego alquilarla.
«Apostamos por EE UU»
-¿Hay alternativas a China?
-En el cajón teníamos guardada la apuesta que habíamos hecho para entrar en el mercado de los Estados Unidos y la hemos puesto en marcha de inmediato. Gracias a eso ya hemos recibido el primer pedido grande de una gran empresa distribuidora americana a la que debemos servir en noviembre y diciembre, por lo que ya estamos trabajando a pleno gas. Con esto hemos solventado el problema que nos había surgido en China con Decathlon. No podemos abandonar China y nuestro objetivo es adquirir una pequeña fábrica porque el proyecto del futuro está en el consumo interno de China. Si yo pudiera fabricar aquí y servir en China sería rico y eso es lo que va a pasar el día de mañana. China no está invirtiendo tanto en exportación y está creciendo en su mercado interno, que es inmenso.
-¿Hay alguna perspectiva para la apertura de los mercados financieros españoles?
-Ninguna. Ese problema va a estar encima de nuestras espaldas durante mucho tiempo. No vemos solución a la financiación de siempre y si Europa no interviene cuanto antes esto se va a ir al carajo.
-¿Qué soluciones hay para la financiación de las empresas?
-El panorama está muy difícil. Vamos a tener que pensar en reducir nuestra financiación en un 70% y tendremos que autofinanciarnos en ese porcentaje. Habría que buscar alternativas distintas porque la banca no puede. El dinero real no está, no fluye, no hay.
-¿Ejecutará su aval el Principado?
-No tuvo motivo para ejecutar el aval y no lo hizo. Me reconocieron que lo que se dijo fue producto de un error.