Las cuentas finales confirmaron la sensación de los expositores: la Feria Internacional de Muestras de Asturias (Fidma) perdió visitantes en su 56 edición. Tantos que, por primera vez desde 2008, la cita económica por excelencia del verano asturiano no llegó a su cifra tótem de 700.000. A pesar de que en el primer fin de semana el volumen de visitas fue un 10% superior al registrado el año pasado, a las diez de la noche de ayer, cuando cerraron las puertas del recinto ferial Luis Adaro habían pasado por ellas 687.759 personas. Un 1,84% menos que el año pasado.
Y eso que la 55 edición ya había sido una cita en negativo, con la peor cifra registrada en la Feria desde 2008. Tanto que apenas consiguió romper el techo de los 700.000, cifra que sólo superó en 648 personas. Una caída que también se registró en 2010 -entonces fue del 1,8%-, frenando así una tendencia al alza iniciada en 2001, cuando, con 675.000 visitantes, la Fidma inició la que parecía imparable senda de crecimiento.
Pese a los datos negativos, desde la dirección de la Feria se desmitifica la menor taquilla, ya que se considera consolidada la cita, la más visitada del país. Sobre todo porque en momentos de crisis económica como la actual se superó, sin embargo, la cifra de 3.000 expositores y, además, alguno, especialmente en el sector automovilístico, batió récord de ventas.
Un apoyo que tuvieron, también, pabellones tradicionales, como los de Cajastur y el Banco Herrero, que no sólo lograron que sus jornadas monográficas fueran los días con más entradas en la Feria, sino que atrajeron a numeroso público a sus instalaciones.
Al igual que otro clásico, el pabellón de Langreo, que sólo en su jornada monográfica sumó 3.000 visitas, de un total de 20.000 personas que se acercaron al estand, esta vez dedicado al Ecomuseo Minero del Valle de Samuño. La alcaldesa de Langreo, María Fernández, aseguró ayer que «el balance ha sido muy positivo y satisfactorio para los intereses del municipio», porque, explicó, la Fidma «ha permitido a Langreo promocionar a miles de personas el proyecto del Ecomuseo Minero del Valle de Samuño, que próximamente dinamizará la actividad económica y el turismo en el municipio y en toda la comarca».
Objetivo conseguido
Otro de los expositores satisfecho es HC Energía, que ha convertido su pabellón en un punto fijo para los más pequeños, con atracciones infantiles durante toda la jornada. Este año, además, los organizadores se habían marcado el reto de lograr generar en el propio pabellón 100.000 cargas de energía. La curiosidad es que, para hacerlo, necesitaban la colaboración de los visitantes, que debían saltar en unas plataformas. Según informó la empresa ayer, a media tarde el reto se logró, con lo que HC donará a la Cocina Económica el valor de 100.000 kilowatios en energía.
El reto que le queda ahora a la Fidma es recuperar el nivel de visitantes y, sobre todo, el de gasto. La polémica de la 56 edición fue la caída del consumo -especialmente acusado en el sector del mueble, la hostelería y la artesanía-, achacada por los participantes al precio de las entradas.
Desde la dirección de la Fidma se rechazó esa vinculación y se explicó la caída del gasto, exclusivamente, por la crisis económica. Para la edición 57 se descartan rebajas, aunque se avanzan más jornadas monográficas. O, lo que es lo mismo, más días con invitación.