Pocos días después de tomar posesión como nuevo gerente de la terminal de graneles sólidos de El Musel (EBHISA), Laureano Lourido ha dejado claro ya a sus colaboradores, incluido un primer encuentro con el Comité de Empresa, que su estrategia es muy distinta a la aplicada durante el periodo de Emilio Menéndez al frente de la Autoridad Portuaria de Gijón, organismo que tiene una amplia mayoría (68%) en la terminal.
Los nuevos objetivos de EBHISA son evitar que la venta de la participación pública dañe los intereses de Arcelor, bajar las tarifas, reducir el pago por alquiler de maquinaria a la Autoridad Portuaria y negociar un nuevo convenio colectivo acorde con las circunstancias de la terminal, que acusa la pérdida de tráficos, pero que «no está en la UVI», en expresión de las fuentes informantes.
Lo dicho sobre la privatización de la terminal concreta lo anticipado por la presidenta de El Musel, Rosa Aza, en el sentido de que la venta debería producirse «por fases» y no contraría la orden de enajenación de participaciones formulada por el Consejo de Ministros el pasado 16 de marzo.
Lo que sí pueden cambiar son los objetivos, ya que las decisiones del Gobierno del Estado parecen orientadas a hacer caja, mientras que los nuevos gestores de la terminal granelera, en sintonía evidente con los planteamientos del Gobierno regional, descartan una venta con el precio como único factor de adjudicación y quieren garantizar la misma calidad en el servicio a ArcelorMittal en condiciones que no reduzcan la competitividad de la siderúrgica.
Según pudo saber EL COMERCIO, la Autoridad Portuaria de Gijón ofreció su participación en EBHISA, durante la Presidencia de Emilio Menéndez, por 70 millones de euros, cifra que no es ya referencia, sin perjuicio de lo dicho sobre la prevalencia de los intereses de Arcelor
Favorecer a la siderúrgica, que se identifica con favorecer a Asturias, será también el eje central de la nueva política tarifaria de EBHISA, cuyo nuevo gerente, según las fuentes consultadas, espera rebajar los precios aprobados en su día por el Consejo de Administración de la terminal en virtud de la mayoría absoluta de la Autoridad Portuaria y con el voto en contra de ArcelorMittal. Ni que decir tiene que se trata de las tarifas de descarga de la terminal, ajenas a las tasas por paso de buque y mercancía por el puerto, que son las que han subido un 30% este año.
¿Es viable EBHISA con precios más bajos? El optimismo de los responsables de la terminal al dar una respuesta afirmativa se fundamenta, básicamente, en que la caída de tráficos parece haber tocado fondo y, de hecho, las últimas estadísticas constatan un repunte (11,11% más tráfico de graneles sólidos en El Musel en el primer semestre de este año que en el mismo periodo del año anterior).
20 millones
Pero, además, EBHISA tiene previsto pedir a la Autoridad Portuaria una reducción del canon que pagan por el alquiler de la maquinaria de descarga que utiliza, que es propiedad del puerto.
Según publicó EL COMERCIO el pasado 16 de febrero, la terminal dispone de un estudio conforme al cual el valor de los pórticos de descarga es de unos 20 millones de euros, la mitad del precio estimado por la Autoridad Portuaria a la hora de calcular dicho canon. La diferencia provocó en su momento discrepancias entre el entonces gerente de EBHISA, José Antonio Lago, y el presidente de El Musel, Emilio Menéndez. Casualmente, Lago es actualmente director de la Autoridad Portuaria, de forma que, aunque ahora desee, como es natural, aumentar los ingresos del puerto, conoce perfectamente los argumentos de la terminal.