Su móvil echa humo. No para de atender llamadas. Pero no hay hombre más feliz y satisfecho en el Villa Olímpica de Londres que el atleta asturiano Alberto Suárez (Riosa, 1977). Tras años de preparación y sacrificios, ha hecho realidad su sueño con el oro en el maratón paralímpico (T12).
-¿Qué significa para usted esta medalla?
-Haber conseguido lo máximo a que aspira un atleta, que no es otra cosa que colgarse un oro en unos Juegos. Ha sido una experiencia increíble e inolvidable.
-¿A quién se la dedica?
-Lo primero, a mi hijo Álvaro, que ayer -por el domingo-, precisamente, fue su cumpleaños. También a toda la familia que me ha arropado aquí en Londres. También a mi preparador, Chus Castaño, y a todos mis compañeros de entrenamiento, que siempre están pendientes de mí y dispuestos a cambiar hasta sus entrenamientos para compaginarlos con los míos... En fin, a mucha gente. No me gustaría olvidarme de nadie
-¿Cómo fue el ambiente de la prueba?
-El maratón paralímpico es muy especial. Todo el mundo se vuelca con la prueba y el estadio estaba lleno de espectadores. Además, durante toda la carrera, miles de aficionados te animan sin cesar y es increíble el ruido que llegan a hacer al golpear las vallas del recorrido.
-El título y el récord mundial le situaban como favorito. ¿Fue una victoria difícil?
-Por mi trayectoria sabía que podría estar en el podio, pero había gente que estaba muy fuerte y en el maratón es una prueba en la que puede pasar cualquier cosa y tienes que cuidar hasta el último detalle. Afortunadamente, todo salió según lo previsto y logré el triunfo.
-¿Está también satisfecho de la sexta posición que consiguió en los 5.000 metros?
-Había planteado mi participación en la semifinal de esa prueba como un entrenamiento con vistas al maratón. Luego hubo final directa y el planteamiento cambió. Me encontré muy bien, pero sabía que el podio era inaccesible y durante la prueba pensé bastante en lo que me esperaba en el maratón. No obstante, estoy contento, ya que mejoré mi registro en 10 segundos y, quizás, incluso pude haber sido quinto.
-¿Recompensa esta medalla todo el esfuerzo de los últimos años?
-Por supuesto. He logrado participar y disfrutar de uno de esos eventos que de pequeño ves por la televisión y en los que siempre has querido tomar parte. Además, logré el triunfo y el récord mundial. Qué más se puede pedir.
-¿Qué les diría a las personas que como usted un día reciben la noticia de que van sufrir una discapacidad?
-Sobre todo, que no se desanimen. Que hay que intentar superar todas las barreras y hacer cosas nuevas, ya que al final se verán recompensados. Actividades como el deporte son muy gratificantes y sirven para despejar la mente y desconectar de los problemas diarios.
-¿Qué nuevos objetivos se plantea para el futuro?
-De momento voy a descansar y a disfrutar de la medalla. Luego comenzaré a pensar en la próxima competición internacional, que será el Mundial, que se celebrará el próximo año en Lion. Pero, si las fuerzas me siguen acompañando y las lesiones me respetan, mi máxima ilusión sería aguantar hasta los Juegos de Río de Janeiro de 2016.
-¿Qué balance hace de las 42 medallas conseguidas por España?
-Creo que no han estado mal. Hay que tener en cuenta que el nivel y la participación de los Juegos Paralímpicos son cada vez más altos y las medallas, un objetivo cada más difícil de conseguir. Por ello, hemos conseguido también menos oros que en otras ocasiones, lo que nos ha hecho perder puestos en el medallero.