El Banco Popular ha comenzado a devolver el dinero defraudado en la sucursal del Banco Pastor de Cangas de Onís por quien fuera su director desde febrero de 1998 y hasta hace apenas unos meses, cuando fue relegado de su cargo como consecuencia de la reorganización interna que motivó la integración de su oficina con la sucursal del Banco Popular de Cangas de Onís, a raíz de la fusión de ambas entidades bancarias.
El Banco Popular ya ha tomado las primeras medidas tras conocerse el pasado mes de julio el desfalco que, a falta de finalizar la auditoría interna, afecta ya a más de una treintena de clientes y ronda los 3,5 millones de euros. Por un lado, la semana pasada se hacía oficial el despido de Manuel Mori, al considerarle responsable de la estafa, aunque por el momento no se ha interpuesto denuncia alguna contra su persona. Por otra parte, y tal y como había anunciado nada más hacerse público el fraude, la entidad ha comenzado a reunirse con los clientes afectados para reembolsarles el dinero defraudado con el fin de regularizar la situación de sus cuentas lo antes posible. Este proceso se prolongará durante un tiempo ya que implica el estudio caso por caso de cada uno de los clientes afectados y un encuentro personal con todos ellos para informarles de la regularización de sus saldos, para lo que se precisa de su aprobación.
La entidad bancaria acusa a Manuel Mori de apropiarse de dinero que le confiaban sus clientes para fondos a plazo fijo sin realizar apunte alguno en la contabilidad del banco de estos ingresos, con los que se cree que realizó inversiones en el sector inmobiliario que podrían haber resultado desfavorables. Se entiende que este tipo de operaciones podrían remontarse a su llegada al banco, en febrero de 1998, y que se sucedieron hasta que fuera relegado de su cargo como director.
Fue precisamente esta circunstancia la que impidió a Manuel Mori mantener la 'banca paralela' que llevaba orquestando durante años y que se descubriera toda su trama. Una simple consulta realizada a finales del mes de julio al nuevo responsable de la oficina por parte de un cliente sobre una de sus cuentas puso sobre aviso a la entidad que, de forma inmediata, apartó a Manuel Mori de la oficina y le suspendió de empleo, tras lo que se puso en marcha una minuciosa auditoría interna que aún no ha concluido. Desde entonces se están investigando todos los recibos emitidos en la antigua sucursal del Banco Pastor, detectándose pruebas evidentes de la existencia de operaciones fraudulentas dirigidas por el ex director.
Manuel Mori, natural de Cangas de Onís y con más de veinte años de experiencia en la banca -anteriormente trabajó en otra entidad bancaria en Posada, Benia de Onís y Carreña-, reconoce ser el responsable del fraude pero niega cualquier tipo de trama inmobiliaria. Asegura que se limitaba a coger dinero de unos clientes para dejárselo a otros que lo necesitaban, sin beneficiarse en ningún momento de este fraude y sin la participación de terceras personas, por lo que confía en que alguno de los clientes a los que ayudó devuelvan ahora el dinero. De hecho, según ha podido saber EL COMERCIO, alguna de estas personas ya se ha presentado en la sucursal con la intención de legalizar el préstamo recibido, aunque fuentes cercanas a la investigación consideran que estos casos representan una cantidad insignificante del total del dinero estafado.