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Rescatado el cuerpo de la cabraliega que desapareció sepultada por lodo y rocas

Asturias

Rescatado el cuerpo de la cabraliega que desapareció sepultada por lodo y rocas

El alud sorprendió a Carmen Lobeto mientras dormía. Dos de sus vecinos siguen graves en la UVI

15.09.12 - 02:43 -
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Tras verificar la noticia con sus propios ojos, José Antonio Pérez Prieto acudió al consistorio y firmó el decreto de la Alcaldía que la hizo oficial: hoy será día de luto en Arenas de Cabrales. Carmen Lobeto Mones, la vecina de Valdelabarca desaparecida desde el miércoles, murió sepultada por el alud de barro y lodo que, en apenas unos minutos, derruyó su vivienda aquella noche. El cuerpo de la mujer fue descubierto ayer a las 12.40 horas después de que los perros de rescate apuntaran en tres ocasiones al mismo lugar. Una vez retiradas las piedras que la ocultaban, el cadáver quedó a la vista. Estaba envuelta en una manta, sobre el colchón de su cama. Los técnicos que participaron en la búsqueda deducen que el accidente la sorprendió durmiendo, que «de haberse enterado, su cuerpo habría permanecido agarrotado del susto». Deja tres hijos (Severino, María del Carmen y Alejandra) y a las siete de la tarde está previsto su funeral en la iglesia de Santa María de Llas.
Viuda hacía cinco años, a 'Carmina' era habitual verla cada mañana caminando hasta el supermercado que le quedaba a un kilómetro de su domicilio, renegando de quien le quisiera aliviar el peso de las bolsas. Su esquela señala que contaba 75 años aunque hay familiares que rebajan la edad a los 73. «Era activa, buena, diplomática; de esa gente que cuando hay un enfrentamiento trata de apaciguar a todos», perfila Pilar Saiz, sobrina de la mujer. El marido, Severino Díaz, fue trabajador de una firma canadiense de minas y de Asturiana de Zinc, empleo que obligó a la pareja a pasar años en Colombia y Bolivia. De vuelta de la emigración, él se encaprichó con un terreno al otro lado del río Cares, donde entonces sólo había una cuadra y la central hidroeléctrica. «Le encantaba ese sitio y no hizo caso a los avisos que le daba mi suegro, que fue trabajador de la central y que decía que vivir debajo de un canal no era buena cosa», relata Saiz.
El aviso cobraría sentido décadas después. Juan Ángel Prieto, vecino de 'Carmina', pudo ayer acceder a lo que queda de su vivienda para rescatar lo que pudo. Con rabia, mostraba el reloj de pared que se le ha quedado fijado en la hora del suceso: 23.47 horas del miércoles 12 de septiembre. Tras semanas supervisando a la subcontrata a la que confió el mantenimiento del canal que alimenta a la central, los responsables de E.ON dieron orden de volver a llenar el surco. La infraestructura es capaz de contener «algo menos de 30.000 metros cúbicos de agua», informan los portavoces de la compañía, que matizan que «esto no significa que estuviera al 100%». Sea como fuere, las paredes del conducto no soportaron la presión y se rompieron a lo largo de 14 metros. El torrente, registrado a unos 200 metros ladera arriba de las viviendas y queserías ubicadas en la carretera de Llambrias-Valdelabarca, fue levantando los árboles, las rocas y el lodo, desvistiendo así la cubierta que durante décadas germinó sobre la cantera de piedra Los Morales.
«Calculamos que el agua arrojó sobre las casas unas 2.000 toneladas de arenisca, piedra de escollera, piedra en rama y árido, tanto gravilla como arena», informaba ayer Teodoro Morís Costales, del servicios de Protección Civil con base en Villaviciosa. Se trata de un material escaso en una zona marcada por la caliza y «sería una pena desperdiciarlo ahora que está al descubierto; es posible que estas piedras se puedan aprovechar en obras de la zona porque hacen falta y con lo que ha salido aquí daría para hacer cien casas de piedra», abundó.
La avalancha desintegró la vivienda de Carmina y su hijo Severino. El dormitorio de la mujer estaba en la primera parte y sus ruinas se encontraron a ras de suelo. El varón de la familia sigue atendido en la UVI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), con pronóstico grave. En la misma situación se encuentra Julia Morago, de 79 años, vecina a quien ayer se la tuvo que operar de urgencia para estabilizar un coágulo cerebral causado por el accidente.
Evacuar a los heridos fue el primer cometido del operativo de rescate activado por el 112-Asturias en cuanto tuvo noticia del siniestro, a las 23.50 horas del miércoles. El de ayer era dar con 'Carmina' entre los escombros desperdigados en un radio de 6.000 metros cuadrados. A las ocho de la mañana accedieron a la 'zona cero' dos máquinas retro-pesadas Komatsu y una mini-retro Liebherr. Con cuidado fueron apartando los pedruscos más grandes, algunos procedentes de las paredes del mismo canal y de 16 toneladas.
Cada vez que retiraban una capa, los guardias civiles del Servicio Cinológico de la Zona 14 y sus homólogos de Protección Civil de Gijón hacían a sus cuatro perros olfatear el lugar. «El problema aquí es que el barro ha creado una costra encima de la posible víctima, impidiendo que salga el olor humano», apuntaba uno de los efectivos. El pastor alemán 'Fico' tiene seis años y una decena de rescatados, 'Elvis', el belga malinois que lo secunda, acaba de iniciarse en la tarea.
En el río se desplegó el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil, llegados de Gijón. «Las probabilidades de encontrarla en el agua son mínimas, pero hay que descartarlo todo», explicaba uno de los agentes. A fin de cuentas, el Cares ha dejado escombros de las viviendas un kilómetro río abajo.
Los Bomberos de Asturias contaban con un plano de la casa para, «en función de los enseres encontrados, saber por donde nos estábamos moviendo», explicó Jaime Martín, jefe de brigada de intervención de Bomberos de Asturias. Eran las 12.40 horas cuando los perros marcaron por tres ocasiones un mismo punto del que se fueron extrayendo libros, baldosines, evidencias de que el dormitorio de Carmen andaba cerca. A punto de cumplirse 37 horas del accidente, los rescatadores confirmaron la peor de las noticias.
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