Fuentes del cuerpo precisaron ayer que sólo en los concejos de Avilés, Corvera, Castrillón, Soto del Barco y Muros de Nalón se le atribuyen los incendios de 31 vehículos, cifra a a la que se unen los aproximadamente veinte que han sido pasto de las llamas en Pravia, Grado y en otros concejos más alejados, como Langreo, Lugones o Pola de Laviana.
La Guardia Civil ha remitido un informe a los Juzgados de Avilés, que se han hecho cargo de las diligencias, en el que apunta que la banda, que estaría integrada por al menos tres personas, probablemente alguna más, podría utilizar una 'llama viva' para perpetrar sus actos delictivos, es decir, un soplete o similar.
Además de controles en carretera, la Guardia Civil también intensificará la presencia de agentes de paisano en las calles de los concejos más afectados. Uno de ellos es Castrillón, donde al menos se atribuye a la banda de pirómanos la autoría de dieciséis incendios en vehículos, casi todos calcinados.
La última ocasión en la que actuó en este concejo fue un Toyota aparcado en el acceso a un garaje de la calle de La Ñora. Ardió a las doce y media de la noche del pasado día 25. Apenas un cuarto de hora después se declaraba otro incendio en otro vehículo, esta vez en Pola de Laviana.
El amplio campo de operaciones de la banda, su eficacia, su osadía y su capacidad para quemar varios coches de forma simultánea en distintos lugares complica aún más una investigación ya de por si complicada. Además, sabe dosificar su paranoia incendiaria, combinando acciones prácticamente consecutivas con largos períodos de descanso, en las que no actúa.
En una ocasión estuvo latente más de un año, desde junio de 2010, tras incendiar dos coches que estaban aparcados en el párking del Aeropuerto, hasta octubre de 2011. Entonces reapareció con fuerza, tres coches en una noche, dos en Piedras Blancas y uno en La Arena, que ardieron de forma prácticamente simultánea.
En todos los casos los incendios siguen un patrón. El fuego comienza en la parte delantera y se propaga rápidamente, afectando en algunos casos a otros vehículos aparcados en las inmediaciones e incluso a la fachada de algún edificio, tal y como sucedió el 31 de mayo de 2010 en Piedras Blancas, lunes.
Desalojados
Aquella noche, en torno a la una de la madrugada, las víctimas fueron un Ford Fiesta y un Ford Orión que estaban estacionados en un aparcamiento privado, al aire libre, situado en el número 37 de la Avenida José Fernandín. La intensa humareda se propagó rápidamente por el interior del edificio, y los vecinos, que en su mayoría ya estaban acostados, tuvieron que desalojarlo rápidamente.
Mucho más grave aún fue el incendio que se desató el 28 de diciembre de 2009 en el interior de un garaje subterráneo de Las Vegas. Más de doscientos vecinos pasaron la madrugada a la intemperie tras ser desalojados de sus viviendas, y uno tuvo que ser atendida con síntomas de asfixia por inhalación de humo. Las causas de aquel incendio no se han esclarecido, al igual que sucede con los declarados recientemente en dos autobuses, uno en Avilés y otro en Muros de Nalón.
La banda actúa preferentemente las noches de los fines de semana, especialmente en la madrugada del domingo al lunes, y en lugares pocos transitados. En cuanto a la víctimas, si en un principio se decantaba por vehículos de gama media-alta pronto quedó claro que no tiene especiales preferencias. Han quemado coches de todas las marcas y tamaños, nuevos y de más de diez años.
En los últimos meses la zona más azotada es el concejo de Grado. En apenas siete noches, entre el 11 y el 18 de agosto, la banda calcinó siete vehículos. Tras tomarse un descanso, reapareció el pasado jueves en San Esteban de Pravia, y con virulencia: siete coches, un triste récord.
La Guardia Civil tomó declaración el año pasado a tres jóvenes de Soto del Barco, a los que dejó en libertad sin cargos al no poder vincularles con los hechos. La investigación continúa.