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«La prioridad son las personas»

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«La prioridad son las personas»

18.09.12 - 00:23 -
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«La prioridad son las personas»
El estado de la zona arrasada por toneladas de lodo y piedras no ha variado demasiado desde la noche de la tragedia del pasado jueves. :: NEL ACEBAL
Han pasado ya varios días pero los vecinos del barrio de Valdelabarca, en Arenas de Cabrales, aún continúan intentando asimilar lo ocurrido. Cuando en la madrugada del pasado jueves la rotura del canal de agua que abastece la central eléctrica de la localidad cabraliega arrasó a su paso con viviendas, negocios y, lo más importante, vidas, el pueblo entero quedó consternado. Algunos vecinos se acercaban ayer hasta lo que ahora son sólo escombros, piedras y lodo pero hace una semana era uno de los barrios más transitados del pueblo. Hay quien, a escasos cien metros del derrumbamiento, se siente totalmente afortunado por no tener que lamentar ni un sólo rasguño ni desperfecto aunque la sensación con la que viven ahora todos los residentes de los alrededores de ese barrio es de que si ha pasado una vez, podría repetirse.
Los trabajos de limpieza arrancan muy disimuladamente, mientras lo que de verdad resulta para los vecinos una prioridad es la ayuda a las familias afectadas. Se ha perdido una vida, algo irremplazable por supuesto, pero además hay personas, hombres y mujeres, que lo han perdido todo bajo los escombros. Sus casas, sus negocios, sus vehículos, etcétera. «Es fundamental que la reparación del daño se inicie con la compensación a los hombre y mujeres afectados en esta tragedia», comparten muchos cabraliegos.
Respecto a la idea de volver a ver levantadas y en buen estado las viviendas siniestradas, los vecinos tienen claro que una vez vivido este desastre será muy difícil que alguien se atreva a ocupar una casa en esa misma zona. Las viviendas que se salvaron de ser engullidas por los escombros son pocas, pero sus propietarios están convencidos de que no será fácil volver a tener vecinos.
Amelia Ortega trabajaba ayer en su rutina diaria, marcada por el cuidado del ganado. Su vivienda y la cuadra se salvaron de la rotura, pero fue prácticamente por los pelos. Enfrente de casa está aparcado desde hace días su pequeño tractor, que justo al lado de las ruedas delanteras tiene algunas piedras procedentes del desprendimiento de la ladera. «Nosotros podemos decir que volvimos a nacer, porque no nos tocó nada de esta desgracia y eso que algunas de las piedras quedaron a un metro de nuestra propiedad», reflexionó Amelia. El único contratiempo que aún siguen sufriendo es la falta del alumbrado público. «No tenemos luz para llegar hasta casa, nos da hasta miedo». Esta cabraliega y su marido se han acercado ya hasta el Ayuntamiento a comentar el problema, pero necesitan una solución. «Por otra parte, la luz de la vivienda y el agua nos lo devolvieron al día siguiente de romper el conducto, en ese sentido se portaron estupendamente y trabajaron muy rápido», explicó.
Sobre la posibilidad de que algún día alguien vuelva residir en la zona afectada Amelia no dudó en afirmar que «nosotros nos quedamos sin vecinos para toda la vida». Desde un pueblecito de Palencia llegaba a primeras horas de la mañana Jesús Ortega, para comprobar de primera mano lo que ya le había adelantado la televisión. «Me enteré por los informativos y no me lo podía creer», aseguró. Jesús es un vendedor ambulante habitual y de confianza para muchos cabraliegos. Tras algo más de 25 años de servicio por la zona, destacaba ayer que la gente con la que mejores migas hizo fue con los vecinos de Valdelabarca. «La de veces que habré yo almorzado con ellos en este porche. Verlo de esta manera ahora me conmociona», recordaba el hombre, casi hijo adoptivo de Arenas.
Los motivos que han llevado a que se desencadenase esta tragedia suenan ahora en boca de todos con diferentes raíces. Jesús Ortega apuntó a «el movimiento de tierra que provocó la maquinaria que hace días estuvo reparando una pista por encima del barrio». Una causa que está lejos de tener una base fundamentada pero a la que apelan muchos vecinos. Otros, como Vicente Moradiellos, prefieren no aventurarse. «Los motivos pueden ser muchos y muy diversos y conocerlos puede llevar años y no es misión nuestra», sentenció. A este cabraliego le parecen estas especulaciones algo secundario ya que para él «lo verdaderamente importante es que se de una solución a los afectados, que lo han perdido todo. Debe ser la prioridad».
Además del fallecimiento de Carmen Lobeto «que eso es una pérdida irremplazable», Vicente recordaba ayer que «hay aún dos personas hospitalizadas de las que hay que estar pendientes» y apuntaba a que «esta gente no hizo nada para merecer esta desgracia y ahora las administraciones deberían agilizar los trámites para ayudarles a reconstruir sus vidas». «No sólo se pierden viviendas, también negocios familiares y a su vez puestos de trabajo, que no repercuten únicamente en estas personas que ahora todos conocemos, pues estos negocios son una cadena», valoró Moradiellos. Apuntaba así a todos los proveedores o compradores de las dos queserías afectadas por la rotura del canal, que seguramente «ya hayan empezado a notar las consecuencias».
Con miedo al canal
Nadie puede asegurar que otra rotura así no se vaya a repetir en poco tiempo. Los habitantes de este barrio que se salvaron del desastre están convencidos que en cualquier momento puede llegar su turno. «Cualquier día nos puede tocar», opinaba también ayer Evangelina Gonzalo, que después de más de medio siglo viviendo en Valdelabarca aseguró que el miedo a una rotura siempre estuvo ahí. «Es un canal muy antiguo que debería tener unos estudios contínuos para saber su estado, no sirve sólo con el mantenimiento y la limpieza», estimó. Todos los habitantes de Arenas celebran, entre comillas, que el suceso se hubiera desarrollado a esas horas de la noche. «No imagino cómo hubiera sido si hubiera pasado de día, con toda la gente que pasea por aquí con niños y el movimiento que tienen estas calles», dijo Evangelina. Tras este duro contratiempo, será complicado devolver la normalidad a este barrio cabraliego.
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