Los mineros volvieron a echarse ayer a la calle, pero lo hicieron dando un importante giro a sus movilizaciones. Fue en Oviedo, con una concentración en la plaza de España, frente a la Delegación del Gobierno, a la que siguió una manifestación que finalizó al inicio de una calle de Manuel Pedregal, donde está ubicada la sede del Partido Popular asturiano, tomada por agentes antidisturbios. No hubo incidentes y la manifestación, a la que asistieron unas mil personas, se disolvió poco después, tras la intervención de los líderes sindicales.
El cambio de ritmo en el conflicto minero conllevará acciones puntuales en la calle pero también más actividad política para llevar el problema a grupos, partidos e instituciones y lograr «desgastar al Gobierno antes de que nos desgastemos nosotros».
La nueva estrategia se debe también a que «no podemos llevar a la asfixia al conjunto de trabajadores del sector», según dijo el secretario general de la Federación de Industria de Comisiones Obreras, Maximino García, que también reconoció que en el pasado se produjo «alguna que otra equivocación».
El secretario de acción sindical del SOMA-FIA-UGT, José Luis Alperi, señaló, por su parte, que «las movilizaciones de junio y julio fueron excepcionales, marcaron un hito y de no ser por ellas no sabemos en qué punto estaríamo en estos momentoss, pero ahora debemos retomar el pulso poco a poco».
Las más de setenta denuncias contra mineros que participaron en las duras movilizaciones y que están siendo tramitadas ahora por los fiscales no tienen relación con la estrategia actual, según aseguraron los sindicatos. El cambio se debe a que «estamos ante una movilización de largo recorrido y por eso vamos a tratar de llevar la presión al Gobierno con el mínimo desgaste posible para los trabajadores y sin entrar en la tentativa provocadora del Ejecutivo».
Las nuevas movilizaciones, que comenzaron ayer y tendrán su continuidad el próximo miércoles con otra marcha en Oviedo, pretenden exigir al Gobierno que rectifique el recorte a la producción y a las ayudas al carbón, pedir que el Ministerio de Industria convoque la reunión de la Comisión de Seguimiento de la minería y recordar que, pese a la interrupción estival, el conflicto sigue «más abierto que nunca».
La manifestación de ayer en Oviedo arranco de la plaza de España a las siete de la tarde, poco después de que los sindicatos hicieran llegar al delegado del Gobierno un manifiesto de solicitudes. Tras recorrer las calles de Santa Susana, Toreno, Uría y Fray Ceferino, llegó a la calle de la sede del PP 20 minutos después.
José Luis Villares, responsable de Minería de CC OO pidió que «si el recorte del carbón es del 63% los miembros del Gobierno se recorten el sueldo también en ese porcentaje». José Luis Alperi, por su parte, dijo que «el Gobierno se muestra inflexible y nosotros vamos a recuperar el espíritu de lucha que siempre nos ha caracterizado».